LOS CUCHILLOS, CENTINELAS DEL CABRIEL

El río Cabriel posee tres parajes emblemáticos que le han dado fama, hasta tal punto de ser reconocido por la UNESCO como reserva de la biosfera en toda su extensión. El más conocido es el de Las Hoces, un cañón excavado en roca calcárea, de 12 km de longitud, un auténtico tajo serpenteante entre el altiplano valenciano y la planicie manchega, una trinchera natural de una belleza salvaje y de abrupta presencia.

El otro paraje más conocido es el de las Chorreras, un pronunciado escalón en la geografía conquense, que por sus formas y erosiones recrea, a modo de queso gruyere, oquedades, agujeros y formaciones generados por las aguas ricas en carbonato cálcico y el desnivel del río, en una sucesión de cascadas, hasta llegar a su confluencia con el río Guadazaón.

Y la tercera maravilla, menos conocida, es la de LOS CUCHILLOS o cuchillares de la Fonseca. Estas peculiares formaciones ofrecen unas majestuosas paredes de roca caliza, paralelas entre sí. Son materiales duros que han sobrevivido a la erosión del tiempo, formando una serie de paredes que flanquean el Cabriel a ambos lados.  En su punto más álgido lo componen cuatro imponentes Cuchillos: El Torreón de la Moneda, el espolón San Jorge, la Torre Negra y la Torre Cabriel.

El Torreón de la Moneda le debe su nombre a una bonita historia. En los años 50-60 hubo un escalador que intentó acceder por primera vez a su cúspide. Fueron muchos intentos los que realizó sin éxito alguno, hasta que al final con tesón y perseverancia consiguió hacer cumbre. Y cuál fue su sorpresa cuando al llegar a la cima se encontró una moneda. Al parecer alguien lo consiguió antes que él, de ahí viene su nombre. Realidad/leyenda nunca se sabrá.

Pero sin duda el cuchillo más bello y más espectacular es la Torre Cabriel. Con sus 180 metros de altura forma un delgado tabique que en su cima apenas tiene 4 metros de grosor. Es un imponente farallón que mirado de frente y desde el río produce una sensación vertiginosa debido a su gran altura y estrechez. Posee un peculiar color rojizo a diferencia de los otros cuchillos. Hoy en día no se puede escalar debido a una caprichosa norma ideada por un funcionario sin la mínima sensibilidad ni conocimiento de lo que es la escalada clásica. Un tipo de escalada donde no se utilizan anclajes fijos, donde el escalador utiliza una serie de cacharros (fisureros, empotradores, friends, etc.)  para poder asegurarse mientras asciende. Una escalada reservada para los más puristas y respetuosos escaladores.

Para acceder a los cuchillos se debe realizar una caminata de unos 4 km desde la presa de Contreras. Es por esta razón, sin duda alguna, que este paraje no se encuentra entre los monumentos naturales más reconocidos de España, un lugar reservado a los amantes de la naturaleza a los que no les importa darse el paseo con tal de admirar este inefable regalo de la madre tierra, que todavía no ha llegado a ser pasto de la masificación humana.

Los cuchillos forman parte de las estribaciones de la cordillera ibérica y su imponente presencia cautiva a gentes ávidas de encontrar espacios poco conocidos. Al lado mismo podemos encontrar otra maravilla, el barranco del Moluengo. Un barranco que atraviesa y rompe las múltiples láminas que forman los afilados Cuchillos del Cabriel. El presente que suscribe el artículo y su amigo Pumby un día decidieron bajar por el angosto barranco por primera vez, quedando maravillados de sus mágicos recovecos e irregulares formaciones.

Otra forma de conocer los cuchillos es bajando en balsa de rafting o kayak por el propio río, pudiendo apreciarse la esbelta y espigada figura de la torre Cabriel y los demás Cuchillos desde el agua.

Antonio Robledo  ZAPA

Comentarios

31 julio, 2019
Un gran articulo, espero que sigas escribiendo artículos como este.

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