Kalahari ha sido una de las escuelas más prolíficas del mundo de los deportes de aventuras en España. De nuestros 25 años de existencia, han salido guías reconocidos por todo el sector por su excelente formación e indudables cualidades.

Pero kalahari no solo ha formado técnicamente a sus guías sino que ha transmitido una filosofía propia. Ellos han sido los auténticos protagonistas y divulgadores de tales valores, han sabido difundir  respeto, conocimientos, amor, pasión y diversión por partes iguales a todo aquel que ha podido disfrutar de una actividad guiada por ellos.

Nos orgullece especialmente nuestros guías con sus variopintas personalidades, cada uno de su padre y de su madre, ellos  han dejado su propia impronta en lo que hoy conforma el actual kalahari. A continuación nos rinden homenaje con 57 declaraciones de amor personalizadas de lo que fue y ha sido su paso por kalahari en sus vidas.

Testimonios de un sueño llevado a la realidad en nuestro 25 cumpleaños

Pascale Picard

25 velitas…25 margaritas….25 años Kalahari….

¡Felicidades, Don Zapa de la Machuela!

Me presento, soy de las quintas de 2004, y digo quintas por usar el lenguaje local de aquel pueblo de la Mancha, de cuyo nombre sí quiero acordarme…

Un buen agosto de aquel año me presentaron a Kalahari y Venta del Moro y me quedé maravillada de que un lugar así de mágico existiera a tan solo 2 horas de mi casa. Poco sabía yo que ese “oasis”, como el mismo Zapa me lo describió, iba a convertirse en mi segunda casa. Así que desde entonces, voy y vengo, voy y vengo, vamos y venimos, vamos y venimos….

El río nos llama y Kalahari es el punto de conexión más auténtico que se pueda encontrar entre la civilización y la naturaleza en su estado más puro.

Desde el cuidado y el agradecimiento a esta vena que surca la tierra, llamada Cabriel, Kalahari nació y creció para enseñar y compartir con todo aquel que lo quiera apreciar, a éste, su más preciado tesoro.

La base, con sus tipis, su barbacoa y su chill out, no es más que una prolongación de esa sencillez divina, con la que nos deleita la naturaleza. Yo me enamoré del lugar la primera vez que fui y aún no me ha dejado de encantar!

Gracias, Toni, Zapatoni, por transmitir la esencia verdadera de lo que es “tu Cabriel”…

Nacho Latorre

Ahí va por tus 25 años. Fue Zapa con el que primero me di de bruces contra las Hoces del Cabriel. Literalmente. Pues tras meternos en esos meandros aún totalmente incógnitos para mí, desembalsaron el río y aquello se convirtió en una debacle sin salida. Cinco horas después, magullados, sin zapatillas y de noche pudimos salir por el monte hasta que nos rescataron. No obstante, también desde entonces quedé totalmente prendado de esos parajes que ya se convirtieron en mi Sangri-Lha particular. Estábamos ya en los finales de la adolescencia. Uno se dedicó a lo mejor o único que sabía, esas cosas de libros y documentos. Zapa hizo de su vocación y afán de aventura su trabajo y negocio (y hasta ahora). En los inicios de Kalahari, colaboré con la empresa. Dada mi conocida pericia en todo aquello que se pueda hacer con las manos y con los pies, Zapa me puso en función de piragua escoba (con la “caimana” del Cabriel) con el fin de recoger a aquellos clientes que aún eran más torpes que yo (y los había, créanme). Tiempos gloriosos. De mucho río, de probatinas, de muchas risas, de bailoteos en el Pipol, de barbacoas inacabables con Quilorio de jefe de ceremonias (sin que faltara el chiste de Llopis) y la aparición frecuente de nuevos monitores a cada cual más sui géneris y surrealista (¡cómo era posible reclutar a esa tropa tan dispar y divertida!). E incluso hice de guía con Zapa en un viaje a Marruecos donde todo lo que podía salir mal, salió peor. Veinticinco años después, Kalahari se ha reinventado como unas veinticinco veces, pero sigue con la impronta intacta de su fundador Zapa y con su base en el pueblo que le vio nacer y crecer. ¡Qué espécimen Zapa al que el sacrosanto “Al filo de lo imposible” le dedicó un monográfico! Por muchos años!

Heidi Prieto

Ya hace 25 años que pensé por primera vez lo curioso que era llamar a un proyecto de deportes de aventura, que se practican en un entorno natural de bosque frondoso y por el que surca un río de aguas cristalinas como el Cabriel, con el nombre de un desierto, Kalahari.

¿Qué conexión hay entre el Kalahari de África y el Kalahari de Zapa, el Kalahari de la Venta del Moro? Zapa lo ha contado ya.

Sí, a mí también me trae a la memoria la película “Los dioses deben estar locos”.

Me he reído mucho en el Kalahari de Zapa, en la Venta del Moro. Y nunca he estado en el desierto del Kalahari. Así que me he inventado mi propia explicación.

Y es necesario que esté relacionada con la esencia del ser humano, con lo básico que nos une a todos, con una forma de afrontar en grupo retos imposibles de superar, sobre todo si los piensas desde la ciudad.

Desde África llegó a Europa y Asia ese grupo de homínidos a los que los antropólogos han llamado “el hombre moderno”, el homo sapiens. Y ahora se sabe que convivieron y se relacionaron con todos los otros homínidos de su especie con los que se encontraron.

Son los habitantes actuales del desierto del Kalahari los que mejor representan esa esencia de lo básico, de lo esencial, de lo mínimo para existir.

Y en nuestro Kalahari, el de Zapa, el que está en la Venta del Moro, podemos encontrar parte de esa esencia.

Cuando nos sumergimos en la Naturaleza de la mano de Zapa, y de la de los guías que como él disfrutan de lo que hacen.

Cuando compartimos por la noche la comida hecha al fuego.

Cuando nos sentamos alrededor de una hoguera a compartir un té.

Cuando preparamos y cargamos el equipo para bajar el río.

Cuando nos maravillamos de su belleza y sentimos el privilegio de estar dentro de ella, de ser parte de esa belleza, la de la Naturaleza.

Cuando respetamos ese mundo porque lo sentimos como nuestro mundo.

Lo cuidamos y lo amamos. Lo compartimos y aprendemos a disfrutarlo.

Nos cambia y nos transforma en humanos más conscientes, más esenciales, más primarios, más despiertos a la realidad.

Porque la realidad no es otra que la que encontramos en la Naturaleza, en disfrutarla y en compartirla.

En nuestro Kalahari somos caminantes de los senderos, trepadores de las rocas, jinetes de los ríos.

Hoy es el 25 aniversario de Kalahari expediciones y aventuras. Y han sido veinticinco años de experiencias vitales fascinantes, que ahora llenan mis recuerdos.

Hoy estoy en casa. Hoy sé que volveré al río. Hoy sé que volveré a compartir un té al calor de una hoguera en el campamento Kalahari.

Gracias Zapa.

 

Con todo mi amor

Yelitö

Kalahari aventuras es en toda su esencia una bonita utopía, un lugar perfecto, justo y mágico, donde todo discurre sin conflictos, en armonía con la naturaleza más sagrada, contigo mismo y con tu aventura personal de encontrar la felicidad extrema, eso es Kalahari aventuras..

Gallego David

25 años de aventura, de expediciones, de relaciones humanas, de subidones, de rescates, de fiestas …Es difícil expresar con palabras lo que significa Kalahari para mi…..Kalahari es Zapa, el coleccionista de personajes entre los que me incluyo…., es aventura…. pero también es la huella de todos los que hemos ido pasando por allí y dejando nuestro aporte, cada generación de guías fue y ha sido un” Kalahari” diferente, hasta llegar a  convertirlo en lo que es hoy una gran familia de guía, de usuarios y de amigos.

La forja de un diamante en bruto que ha ido  creciendo y convirtiéndose en lo que Es hoy, la suma de muchos años de trabajo, amor, pasión y dedicación.

Felicidades para todos aquellos que hemos contribuido a darle personalidad a un nombre, “Kalahari” más allá de una empresa , de un concepto, Kalahari somos todos , eres tú, está por encima de nosotros , porque es un samurai sin amo , un ronin que solo se da cuentas a si mismo , y que crece contigo , conmigo y con los que queremos aportarle nuestro grano .Si has podido disfrutarlo sabes a lo que me refiero , Es un nombre dotado de personalidad, un ente creado de palabras, de pasión y de inventiva. 25 años , solo deseo que sean muchos más.

David Vicente (Gallego )

Javi Alcaina Kilorio

Kalahari cuando empezó tuve la dicha de formar parte de esta familia de manera muy peculiar, animador y cocinero. Viví cosas muy paranormales, viví magia , risas ,deseaba que llegara el viernes para estar allí ,jamás he visto clientes tan orgánicamente satisfechos. Los Erasmus ¡¡uffffff!! Fue brutal. Fui guiado por la estrella polar a ese sitio, yo lo hubiese declarado patrimonio de la humanidad. Gente como Zapa , Robert, Juan ,Santi ,Andrés y el más especial TRAPO, el perro- piedra. Siempre viviréis en mi humilde corazón. Los recuerdos me vienen a la mente y no puedo dejar de emocionarme, mis ojos están brillantes y húmedos, logré cosas impensables llevar a Zapa a una misa y en su pueblo  Fue bonito lo experimentado y allí donde esté siempre me alegro de recordarlo. Gracias familia.

Hippie

Antonio Robledo “Zapa” Embajador de las Hoces del Cabriel, Domador de remansos y aguas tranquilas, estilista del rebufo.
Habrán pasado alrededor de trece años desde que puse un pié en sus dominios por primera vez. Kalahari Aventuras. Mucho ha pasado y, mucho hemos cambiado desde entonces.

Desde Venta del Moro hasta los últimos pueblos habitados del circo de los Annapurnas.

En Tolka cenamos cordero y, en el Trisuli pudimos comprobar, tristemente, que los nepalíes no pagan birra cuando nadan. Al parecer ya tienen suficiente con volver a la barca.

En Bangkok comimos bichos; gusanos, saltamontes y cucarachas. El Escorpión no me gusto nada y, de la sangre de cobra mejor no hablemos.

En Marruecos pensé que acababa en chirona y, a los pocos días creí que iba a morir.

En el Serpis creí que el que moriría aquel día era él… Por suerte no fue así.

Afortunadamente Zapa “Zalamero de aguas dulces” siempre tuvo la habilidad para salir airoso de cualquier entuerto, y de forma bastante elegante cabe decir. Sabe cómo transmitir el amor y la pasión por lo que hace de una forma tan poética y sutil que, antes de siquiera preguntar si te apuntas, ya has dicho que sí. Aunque sepas a ciencia cierta que es una total insensatez, no puedes negarte a la aventura.

Eso es la vida con Zapa, una aventura llena de incertidumbre y oportunidades, de sueños y canciones, de vistas, olores y sabores. De hermosos paisajes. Una vida de cultura, el inquieto veneno de la libertad. Una gran vida!

Zapa sabe cómo vivir y eso se pega.

Un maestro, un referente y un amigo.

Por otros 25 años.

Kilorio Javi Alcaina

Kalahari cuando empezó tuve la dicha de formar parte de esta familia de manera muy peculiar, animador y cocinero. Viví cosas muy paranormales, viví magia, risas, deseaba que llegara el viernes para estar allí, jamás he visto clientes tan orgánicamente más satisfechos ,Los Erasmus uffffff fue brutal ,fui guiado por la estrella polar a este sitio, yo lo hubiese declarado patrimonio de la humanidad. Gente como Zapa , Rober, Juan ,Santi ,Andrés ,y el más especial TRAPO, el perro piedra. Siempre viviréis en mi humilde corazón, los recuerdos me vienen a la mente y no puedo dejar de emocionarme, mis ojos están brillantes y húmedos, logré cosas impensable llevar a zapa a una misa y en su pueblo .fue bonito lo experimentado y allí donde esté siempre me alegro de recordarlo. Gracias familia.

Ludovico

Queridos Kalaharianos.

Hace 25 años yo tenia 28 años.

Por entonces   era un chulo playa, pero en Kala aprendí a ser un chuleta {chulo monte}.

Me inicié en el remo, algo que sigo disfrutando y por supuesto de la variedad social de kala, de conocer gente variopinta.

Me he disfrazado de Papa, de mujer, de chulo puta. Vestido de Saraguell de Smoking y más cosas que no se pueden contar.

Llorado de dolor, de miedo, Reido hasta desmayarme.

Ojalá pudiera volver a vivirlo todo.

Gracias KalahariZapa.

Adán Parreño

Kalahari es… Zapa invitándote a experimentar algo nuevo…. Galle enseñando como un niño el nuevo truco que ha aprendido….. Pep dando charlas de seguridad en su propio idioma….. Angelote y su fuerza vikinga…. Juanvi volando con su kayak…. Juanele rumbear con su guitarra….. Txus haciendo llaves de todas las artes marciales juntas….. Hippie llevándote a escalar…. Lorena sonriendo todo el dia…. Javixu enseñándote a montar una multi…. Ludo con el kayak haciendo medio esquimo…. Victor encontrando a Baku…. Jairo surfeando un ola…. Isa haciendo artesanía….. Rosalén haciendo una visita….. Raquel en su mostrador mirando por la ventana… Apó con su puesto de riñoneras… Antonio preparando unas costillas al Bobal. Amparo y a Ana cuidando las flores del camping… Pascale bailando.. Aitana cogiendo flores… Mariano haciendo esas enormes barbacoas… Marcos compartiendo conmigo una sandía al final del rio… Alvarito queriendo ir a remar a todas horas… Vero y Carlos capturando sonrisas… Esperar con ilusión quien vendrá nuevo de prácticas… Enseñar todo lo que sabes para que lo puedan ver y disfrutar tanto como lo haces tú… Ofrecer un vasito de té moruno… Noches de bailes y chupitos de tequila… Acercarme más a mi Manchuela querida… Bañarte en las aguas cristalinas del Cabriel… Conocer gente que siempre estará contigo… Una tarde de rio y kayak… Ir al rio en furgoneta…. Vinilos y tocadiscos… Tantos recuerdos…. En definitiva… Un nuevo destino, en el que ya pertenecías sin haber llegado. Una excusa para formar una familia. Una forma de ver, entender y vivir la vida.

Toni Amador

Creo que hay cosas imposibles de describir y creo que esta es una de ellas  Qué es kalahari aventuras? Es algo más que un trabajo  una diversión o un sitio para disfrutar …. Es un estilo de vida . Desde mi inicio hace ya 6 años ininterrumpidos he aprendido valores que no se aprenden en cualquier sitio  No es un sitio ostentoso, ni con unas instalaciones de lujo … pero tiene algo que a la gente le engancha como la armonía , la sencillez y el buen rollo que se respira dentro y fuera de las actividades . Con el tiempo los clientes y monitores acaban convirtiéndose en una gran familia y hacen que en vinculo y que el amor por la naturaleza se hagan indestructibles. Cada día es distinto y único.  Es el sitio del que nunca te irías.

Javi Bueno

Todos en nuestro recorrido vital tenemos momentos que marcan de alguna manera nuestra vida.

La vida está llena de pequeñas cosas cotidianas, de momentos que nunca olvidamos con el paso del tiempo pero que, en realidad, lo cambiaron todo. El día que fui por primera vez a Kalahari y conocí a Zapa fue uno de ellos. Venía desnudo montado en una bicicleta. Paso por nuestro lado saludando y fue directamente de cabeza al rió.

Zapa es de esas personas que “transmiten” con su simple presencia. Que entran en tu vida y lo cambian todo. Personas que hacen que todo tenga sentido, incluso hasta las cosas mas temerarias. Son personas “auténticas” que marcan un antes y un después en nuestra vida, que llegan como un soplo de aire fresco.

Él me enseñó a abrir los ojos, perder los miedos, afrontar riesgos e incluso a comprobar que soy capaz de realizar cosas que nunca hubieras imaginado.

En Kalahari encontré una familia en el sentido amplio de la palabra. He disfrutado, aprendido, divertido y sobre todo he compartido momentos memorables. He tocado la luna con la yema de los dedos en el pino equilibrio. Viví majestuosas puestas de sol después de un día de adrenalina en el rió. No me canso de recordar los trasbordos en el land rover tirándole piedras a TRAPO para que nos las traiga. Noches de juerga, bailes hasta las tantas y despertar en camas ajenas. Cientos y cientos de anécdotas.

Zapa es Kalahari y Kalahari es Zapa. Un binomio perfecto del pasado, presente y futuro.

Eternamente agradecido.

Marta Riera

Kalahari me hace sentir lo mismo que cuando estás enamorado, el corazón acelerado en cada aventura, el remolino de las mariposas dormidas de la rutina despertando, esas ganas de querer parar el tiempo y de quedarse a vivir en un instante. Así estoy en Kalahari, enamorada. Enamorada del río, de la adrenalina de la corriente y la calma que nos regala en sus contras. Enamorada de ese vértigo bajando la presa por primera vez, la ilusión del primer esquimotaje, los nervios previos al purgatorio y la emoción del caos encima de una tabla. Enamorada de la naturaleza, de las tortugas asomando la cabeza curiosas a nuestro paso, de las libélulas posándose en los cascos y de los jabalíes con sus rayones cruzando el río. Enamorada de la paz que nos rodea, de la primavera con sus flores adornando la base, del cielo estrellado tomando un té alrededor de la hoguera, de las anécdotas de Zapa que nos permiten viajar a otro país cada noche, de las tardes soñando despierta en los tipis y de los amaneceres en la mejor playa de las Hoces. Enamorada de todas las personas que forman parte, desde los más antiguos hasta el último en llegar, de la ilusión de los clientes cuando aparecen, la eterna sonrisa durante la actividad y la promesa de volverlos a ver. Y así me siento, enamorada, con las ganas irracionales de quedarme a vivir en ese instante, al que siempre volvemos, porque cada vez que vuelves es diferente pero siempre encuentras eso que te enganchó por primera vez.

Carles G. Pardo

Son solo 2 años lo que llevo en esta empresa, que más que una empresa ha sido una segunda casa para mí, solo 2 años y parece que lleve toda la vida, a veces me pregunto cómo sería la vida sin Kalahari, sin Zapa y sus locas aventuras, que ya tengo ganas de que me proponga la siguiente por que se que voy a decir que si sin pensarlo ni un momento, sin ese equipo de kalahas que se ha convertido en mi segunda familia estos dos años, sin las barbacoas, los tajines, o el cous cous de Zapa, sin las fiestas improvisadas que se montan en la base cualquier finde, sin el ambiente de libertad y buen rollo que se respira en Kalahari, y la verdad es que no encuentro respuesta a esa pregunta, no encuentro respuesta porque sé que no quiero encontrarla, porque a día de hoy no concibo la vida sin todo esto, no concibo mi vida sin todo lo que significa Kalahari. Más que una empresa, un estilo de vida. Espero que todo siga su curso y que esta familia tan variopinta que hemos formado poco a poco siga creciendo 25 años más y los que vengan.

Beatriz Garriga

La primera vez que vi a Zapa me invitó a un Té, yo tenía 18 años recién cumplidos. De ahí nos confesó que había algo que le atormentaba, veía a mucha gente descender el río en colchonetas de plástico y se preguntaba donde iban a parar. Yo por aquel entonces no entendía nada pero preparó una barca y nos tiramos al río con él en busca de esos residuos plásticos. Como bien es sabido por todos….. no se necesita demasiado tiempo para que el rio Cabriel saque sus armas y “te embruje” con todos sus encantos.

 

Hice prácticas con zapa y su equipo y lo que pensé que sería algo “caduco” y pasajero termino convirtiéndose en una forma de vida. Cada uno de ellos y ellas me regalaron lo mejor de sí mismos y Aquí encontré una nueva familia y una nueva forma de sentirme viva.

 

El río se convierte en tu sueño más codiciado y en tu prioridad más deseada. Quieres que la gente lo quiera, cuide y respete como tú y de ahí surgió mi sueño; ¿si la naturaleza y lo que ella proporciona me hacía cambiar mis prioridades y expectativas en mi vida, porque no iba a hacerlo con el resto de la humanidad?  ¿Cómo vamos a respetarnos los unos a los otros si no respetamos este mundo en sí mismo?

Si creo en un mundo mejor, y se forja fomentando valores como los que aquí se encuentran y promueven.

 

Gracias a todas aquellas personas que dedicaron un momento a mostrarme y guiarme.  Kalahari Aventuras supuso en mi vida ( como en la de muchos) un antes y un después.

Hoy brindo por los 25 años de Kalahari y por los 25 años más de aventuras y desventuras (como mínimo) que estoy segura que nos quedan.

Hazme caso y…..!!! Que no te lo cuenten!!!

Héctor Ponce

A mi Kalahari me ha hecho conocer un mundo en el que siempre quería formar parte y por fin he tenido la suerte de estar en él, gracias a Zapa, que fue el que confió en mí.

Cada día que tenemos alguna actividad, es como una sensación de libertad en la que se va todo lo malo y vienen cosas buenas, que aprovechas para hacer que los clientes disfruten con lo que están haciendo, se lo pasen bien, aprendan y sobre todo que se vayan con tantas ganas como para volver lo antes posible.

La vida kalaha es la forma de vida en la que cada día haces familia con los clientes en sus actividades, las barbacoas, el chill out de la base, las fiestas con los vinilos, las expediciones y en sus viajes por el mundo.

Kalahari ha conseguido formar una familia de guías que hemos formado una piña tan buena que no se puede explicar y así seguirá… muchas felicidades Kalahari por eso 25 añacos y tocara seguir cumpliendo años todos juntos!! Muchas gracias por todo Zapa

Guillermo Rabadán

Seré breve…como el tiempo que llevo de momento en este barco de locos y aventureros, es difícil resumir lo que ha sido para mí formar parte del equipo de Kalahari pero si tuviese que utilizar una palabra me remontaría a una conversación que tuve con Zapa y Heidi donde les dije que fue una revelación.

 

Estar con este equipazo es algo más que trabajar, es beber de una fuente de buen rollismo y felicidad infinito donde no sabes cómo van a ser los días pero si como acabarán: con una sonrisa.

 

Aquí he aprendido desde como debe ser un excelente guía a que viajar sin llevarse un trocito de cada sitio contigo no es viajar. ¡Solo puedo dar gracias a Zapa y a todos mis compañeros Kalahas!

Isa Sonrisas

Oh Kalahari!

Mi primera vez en kalahari fuimos a descender el río Cabriel en Kayak, era febrero y estaba todo tan tan nevado…. tuve la corazonada de que era el comienzo de grandes hazañas…

A partir de ahí solo podía ir a mejor… me tiré de un puente, nadé grandes rápidos con las piernas por delante…. salté a pozas quitándome el casco a lo torera…. aprendí a montar en piragua y a quedarme boca abajo…me colgué de lugares insospechados…

Oh Kalahari!

Tú me enseñaste que los sueños se cumplen, que lo importante no es ganar sino llegar, que el miedo se respira y se funde con la belleza de la Naturaleza…MIL GRACIAS al equipo de guías con los que tuve el honor de coincidir y al gran Maestro Zapa que me permitieron vivir tantas aventuras y desventuras que ni en mis sueños hubiera podido imaginar…

Alfredo Héras

Siendo oriundos del Cabriel es lógico que siempre haya sido nuestro parque de atracciones, desde la más tierna infancia jugábamos en sus aguas y orillas, eso sí, la frontera límite era el Valle de la Fonseca, más allá solo imaginábamos fantásticos mundos por descubrir y aventuras qué vivir,,,,, y miedo a lo desconocido.

Pasaron los años, nos urbanizamos, las visitas anuales al río se contaban con los dedos de las manos, los quehaceres diarios nos distanciaron más de lo deseable,,,,,pero, apareció Kalahari, aprovechábamos cada día libre para ir al río, reencontrarnos con nuestro origen, con los olores característicos que cada cauce tiene, disfrutarlo, compartirlo y mostrárselo a infinidad de amigos que allí hicimos, en definitiva, retornábamos a nuestra infancia, ¡volvíamos a jugar!.

La meta de la semana en la urbe era el fin de semana en el río, Kalahari es el nombre de un Oasis.

Andrés Ronin

Como oriundo de la comarca, mas manchego que valenciano, siempre busqué las fronteras limítrofes… Y allí me encontré con él, majestuoso Cabriel… La primera vez que me planté ante él (mi padre me llevó de excursión con la bici), me pareció el mejor lugar que pudiese presenciar ….. a día de hoy, después de haber descendido y visualizado unos cuantos ríos más, me sigue pareciendo el PADRE de todos ellos…

Continué con mis excursiones ciclistas en dirección a la Venta, los amigos y yo descubrimos un TÚNEL… maravilloso trayecto que hacia posible descender el río durante un buen rato y RETORNAR al lugar de origen, atravesando aquella obra maestra de la ingeniería humana….

Nuestras embarcaciones eran cámaras  neumáticas de tractor (si deseabas realizar la experiencia acuática en compañía de un amigo/a) ó cámaras de camión, si en cambio, deseabas realizar el periplo  en solitario, trabajando la técnica de remada con una “caña” de la ribera del río….Conocíamos al dedillo la oferta y demanda de “cámaras neumáticas”, comercializadas en los talleres circundantes…

Aquel río me abrió las puertas al fabuloso mundo del agua…..la naturaleza, la visión expedicionaria…. la piragua y SUP me acompañaban en mis travesías….

Años más tarde aquel famoso DESIERTO del continente sureño, estaba más cerca de lo que yo pensaba… estaba pegado a mi querido río…. estaba físicamente materializado como una BASE DE AVENTURAS ….. era un lugar mágico… transmitía paz y aventura, emanaba riesgo y espiritualidad, difundía filosofía y acción, propagaba viaje y conocimiento, divulgaba la VIDA PIRATA … y allí vivía el mayor PIRATA de RÍOS que la geomorfologia fluvial nos ha otorgado… En cuanto llegué presenté mi documentación falsa, me puse mi parche en el ojo y fuí aceptado para enrolarme en aquella embarcación….

Desde entonces no me he bajado de aquel barco, en el cual continuaré surcando ríos… acompañando siempre a ese gran pirata y empapándome de su espíritu…..

Transmitiremos la esencia “kalaha” otros 25 años más, la generaciones venideras se impregnarán de dicha sabiduría…. puesto que el legado de mi amigo el PIRATA de RÍOS, perdurará eternamente.

Eres grande amigo mío, así como tu obra.

La esencia de la vida es la aventura, las experiencias serán lo más preciado que te lleves…..KALAHARI, siempre será el mejor lugar para dar comienzo a todas ellas.

Mateo Sueca

…vaig descobrir i gaudir de Kalahari en una les etapes de la vida que mes gratament ara recorde i en aquell moment mes em va sorprendre. Mai de la vida hagués pensat que la passió per la natura, la convivència i el treball en equip, tot envoltat de la despreocupació innata de la que encara gaudia i el goig comú es podia manifestar de manera tan intensa, de sobte i gairebé sense preliminars.
De de bo, al llarg dels anys he viscut la comunió, la Il·lusió i la satisfacció al realitzar certes activitats i al trobar-me envoltat de les persones que allí amb mi gaudien; alguns d’aquells períodes els porte tatuats a la pell i al cor per sempre. Cal aclarir que el cas que m’atén en aquest moment no el porte tatuat… perquè? no ho se, sincerament ho he pensat moltes vegades.
Com he explicat, no hi hagué preliminars per a mi. Kalahari m’obrige les seues portes de bat a bat i amb molta estima hem va abraçar des del primer moment. Com a neòfit en el món dels esports d’aventura, quan vaig contractar quatre dies d’activitats per passar les pasqües, perquè no em motivava el pla dels meus amics de joventut, vaig fer totes les preguntes de llibre a Sheila i així i tot no sàvia on anava. El primer dia i en poques hores, em varen mostrar les clares i fresques aigües del Cabriel. A la segona vesprada, m’esplallava entre risses i bromes a casa del que avui considere un gran amic. El tercer dia era pràcticament un més entre el grup d’amics i monitors de Kalahari. I el quart dia, Toni em va proposar fer les pertinents pràctiques per ser monitor i passar a formar part de la història que avui complix 25 anys, Kalahari aventuras!! Va ser meravellós, tal va ser la satisfacció que vaig percebre que no em vaig poder lliurar del seu encant durant anys, si es que me n’he lliurat en algun moment.
Un seguit d’experiències emocionants i intenses als rius, barrancs, coves, ponts, crestes, etc van anar cobrint els dies i les més emotives festes, torrades, sopars i quedades a casa d’algú van omplir les nits. No tinc paraules per explicar com correspon els records que ara mateix em venen al cap i que mai, si la salut m’ho permet, voldria oblidar.
Amb este escenari és ben bonic créixer i reconèixer les teues virtuts i sobretot les pors. Sempre en vaig sentir animat al temps que protegit i per eixe motiu el meu interès es va enfortir fins que ja no hi havia volta de fulla; de seguida equip propi vaig adquirir, el temps vaig furtar i fins una casa em vaig comprar. No veia l’hora d’estar amb aquella gent dins de l’espectacular entorn que es el parartge de “Las Hoces del Cabriel” i amb el cor ple de vida a cada minut.
Per contra, degut a la vida que de vegades ens demana prendre decisions, en l’actualitat no em considere membre actiu del col·lectiu kalahari ni tan sols del món dels esports d’aventura. Sempre ho trobe a faltar però també com una vegada vaig descobrir kalahari, espere seguint descobrint per recordar. Amb este comentari no voldria confondre a ningú sinó que aprofite aquestes linees per transmetre el meu sincer agraïment als que amb mi gaudiren aquells anys. I explicar a tothom que pel que jo he viscut, kalahari ha aconseguit durant molts anys completar una proposta esportiva amb repercussió anímica al cor de moltes persones. Per tant acabaré aplaudint la tasca feta i demanant per molts anys més!

Javi Garcia Javichu

25 años que saca la energía escondida y los súper poderes tan especiales de cada uno.. Que ni siquiera, uno mismo sabe que tiene, y suena un poco típico…pero eso es kalahari… Más que nombres, desiertos, deportes extremos, pioneros, profesores guias, kalaguarris, historias…

KALAHARI ES MAGIA…

Kalahari hace sacar a cada guía, su magia y su poder para transmitir lo que de verdad nos gusta. Naturaleza y sus entrañas.. Para poder ofrecérselas como se las merece a quien este fuera de su alcance.. Y eso es una tarea muy dificil de llevar… Imagínense 25 años..

Gracias a kalahari y su gente mágica, han sido capaz de hacer: sentir, llevar, guiar, proteger, deslumbrar, evadir, enamorar, ilusionar, exaltar, cambiar, creer, crecer, vivir,…. Sin fin… A miles y miles de personas y como siempre donde nos justa… Naturaleza con la suma inseparable de lo peligroso, arriesgado, recóndito.

Gracias a Zapa, kalahari y su gente.. “magia”  en especial para mi, me han hecho sacar lo mejor y más valioso de mi y mi ser, y eso es un deseo para cualquiera y un privilegio.. Que hagan de ti un ser mágico.

Kalahari mas que cualquier empresa de aventuras es una casa para toda la vida, para todos los que hemos podido trabajar profesionalmente allí.. Porque es mas que una empresa.. Los que hemos nacido y transformado en magicos y eso es mas que una filosofía, siempre llevaremos un amor un corazón y una misma sangre y los de mi generación entenderán…

Es como un tatuaje que no se ve y nunca jamás se ira..

En difinitiva y como 25 aniversario y en homenaje al momento…kalahari es como un virus covid-19…mas potente aun.. Capaz de propagarse como un rio bravo por todas las venas de tu cuerpo.

Con kalahari y su magia, la palabra actividad o pack fin de semana extremo la convierte en.. Tatuaje de por vida..

Imaginaros… mis primeras actividades guiadas por allá en el 2007…Rafa, Gallego, Jorge, txus, Juanvi, Pep Angelote, Lore, Jairo, Adam, olmo, isa, Anita, Hippi, Saez, Victor, Juan L, ludo,..

En especial tengo que añadir que mi vida sin kalahari carecería de sentido… Tanto profesional como personal.

KALAHARI no fue mi empresa.. Kalahari fue parte de mi y yo fui parte de kalahari  y su “MAGIA”

Olmo

Kalahari…. Kalahari principalmente es Zapa, son buenísimos recuerdos, risas, amistades, días de aventura (en todos los sentidos), tardes de cervezas, noches de asado y te moruno, guitarras, djembes, fiesta… Pero aparte de todo eso, para muchos de nosotros, fue algo mas: fue una escuela, donde crecimos personal y profesionalmente; fue un hogar, donde vivimos el sentimiento de crear una familia más allá de la que cada uno tenía; y fue el comienzo de un estilo de vida, una forma de ver el mundo más allá de conceptos sociales y 13 años de una profesión alucinante.

En resumen, agradecido de por vida de que un día, las puertas de KALAHARI se abrieran para mí dándome la oportunidad de formar parte y crecer al lado de personas maravillosas.

Txust Moreno

Kalahari fue descubrimiento

De los unos con los otros

Patio de recreo infinito

Donde aprender a compartirse

Y en la naturaleza envolvente

Reírse de uno mismo y para todo

Experiencias al límite de “la inconsciencia”

Embriagarse de fraternidad armonica

Y fluir

 

A Zapa

Un virus que inocula vida

El quijote venturreño

Amigo cosmiconirico

Andrés Valero

Conocer Kalahari y conocer a Zapa significo para mí un antes y un después en mi vida. Conocer otras formas de relacionarme, divertirme, aprender valores y conocimientos para formarme como profesional de los deportes de aventura y turismo activo, que hizo que me saliera del ritmo aburrido, monótono y toxico de donde estaba, un barrio obrero de la ciudad de Valencia.

Formar parte de Kalahari fue un regalo y lo digo de verdad, fue la primera vez que experimente ganar dinero haciendo lo que me gustaba. Durante un tiempo para mí no fue trabajo. Se respetaban mis funciones y se confiaba en mí. Fue una mezcla preciosa de equipo de trabajo y familia. Excursiones, expediciones por toda la geografía española y parte del extranjero combinando aventura, compañerismo, cultura y mucho mas es lo que hacíamos cuando no estábamos guiando a gente por el Cabriel. Otra cosa de la que estoy súper agradecido a Zapa es que me mostrara el Rio Cabriel, una joya de la naturaleza. Trabajando en Kalahari, conocí a muchísima gente, entre ellos a Transi que desde hace 19 años es mi pareja y juntos hemos creado una bonita familia.

En definitiva, Kalahari fue para mí… Como cuando vas por un camino y ves un desvío que te indica que hay un mirador o un paraje de foto y al escogerlo ya no quieres volver al camino original después de ver algo espectacular.

Gracias Kalahari, Gracias Antonio Robledo, El Zapa.

Un abrazo hermano de aventuras querido

Juan Marín (Juanito)

Bueno… sobre todo ha sido un aprendizaje constante. Empecé con 15 años a hacer kayak de río en una Invader y al instante me gustó tanto que la piragua de guías que tenía la empresa casi tuvo mi nombre indiscutible. Cuando había que salir al río, ya no se cuestionaba que la usara yo… jejejeje.

Al poco tiempo comenzaron los senderismos, los barrancos, aprendiendo técnica de rapel, gestión de cuerda, de doblar muchos metros de cuerda y de trasportarlas, y de aprender mejores o peores técnicas pero que aplicando siempre decisiones de anticipación hicieron que nunca tuviera un accidente grave que lamentar, a guiar un raf, gestión del riesgo, anticipación de los peligros, autorrescate en el río, toma de decisiones en momentos de estrés…pero sobre todo aprendí el amor por la naturaleza y la aventura.

 

En un tiempo en el que estás formándote como persona, en una juventud la verdad que bien centrada y llena de estímulos de personas mayores que uno mismo, que te sacaban de aventuras, de los que aprendías técnicas de montaña, de piragüismo, barranquismo, espeleo, rafting, escalada, etc. y que encima de cuidar de ti te respetaban, escuchaban y ponían en valor lo que decía cuando en esas aventuras había que tomar decisiones, era un estímulo enorme que me ha formado inequívocamente como persona.

 

Allí comencé a acompañar  a personas en actividades de aventura. Después comencé sentir que acompañarles y servirles de monitor de fin de semana, se me quedaba corto. Quería más. Quería formación y Kalahari comenzó en esa tarea con los primeros títulos y hoy continuo haciéndolo.

Descubrí que la formación en este tipo de actividades era lo que me llenaba y me impulsó siempre a buscar en la enseñanza y la formación, los medios necesarios para satisfacer mi necesidad de aventura con seguridad.

Enseñar a gente que quiere aprender es una pasión que me desborda y ser guía que ayuda a conseguir metas a deportistas entregados en esas tareas de búsqueda de uno mismo en la montaña es algo que me llena profundamente.

 

Estoy muy agradecido por mi etapa en Kalahari pues comenzó en mí la pasión por la montaña, por los ríos, por las personas, por la formación para ser un guía.

Gisela (la voz)

Hace 16 años que empecé a trabajar en Kalahari y recuerdo la emoción que sentí al poder trabajar trasmitiendo a la gente algo que había descubierto hacía poco, ya que empecé como cliente, y que me encantaba: remar en el río, disfrutar como una niña con los juegos que durante el descenso hacían los monitores, compartir una sabrosa barbacoa con gente divertida, encantadora y cercana que pasaron a ser mis compañeros de trabajo, algunos muy jóvenes, otros no tanto, pero todos buenos compañeros e increíblemente profesionales y capaces de transmitir la pasión por lo que hacen y de adaptarse a cada tipo de cliente para que vivan una experiencia inolvidable. Todos ellos han tenido un gran maestro: Zapa, el alma de Kalahari, el pegamento de esta gran familia bien avenida. Por eso consideré y sigo considerando 16 años después, que Kalahari me ha dado algo inestimable en el ámbito personal ¡y no digamos en el profesional, teniendo en cuenta lo difícil que es poder trabajar en algo que te haga feliz! Gracias Zapa, gracias Kalahari.

Angel Moya (Angelote)

Era el año 2005 cuando conocí Kalahari, y quede prendido de todo lo que me enseño, no solo por las actividades y deportes o por los excelentes guías y compañeros, sino por esa filosofía que tanto le ha caracterizado y diferenciado de todos los demás.

Desde entonces cambio el rumbo de mi vida y he seguido esa filosofía allá por donde he ido, intentando dejar la misma huella que Kalahari ha dejado en mi.

La mejor escuela de guías que he conocido desde entonces, no solo formando la técnica de los monitores sino también sus corazones y espíritus, forjando una gran familia.

Solo puedo sentirme más que agradecido y orgulloso por haber pertenecido a esta familia. Os quiero familia.

Enhorabuena Zapa por haber creado algo tan maravilloso.

Felicidades Kalahari!! Por otros 25 años mas llenando de felicidad a todos los que te rodean!

Álvaro Marín (Alvarito)

Desde que tengo uso de razón (aunque no sea mucha), he crecido viviendo el espíritu Kalahari, enredando más que ayudar, en alguna actividad de barranco en el Moluengo. Siguiendo a mi hermano Juan Marin (juanito) y doblando las cuerdas al final del rapel. Con 9 años doblar 2 cuerdas de 40 metros, con la atenta mirada e instrucciones de mi hermano, mientras lo observaba hacer dinámicas y guiar a los grupos con tanto amor por la naturaleza y el deporte, fue lo que me enamoro del deporte de aventura, que para entonces estaba aún muy poco mostrado en la sociedad. Imagínate, entonces solo recuerdo 2 empresas. Kalahari (los kalahas) y aven sport (aven) Ya con 15 años y mi hermano retirado de Kalahari por estudios de la carrera, formación en montaña y demás, Zapa me invito un diciembre frente a la puerta del crack, a hacer el curso de guía de turismo activo. Lo sorprendente es que, para entonces, se presentaban alrededor de unos 8 guías por empresa, siendo que ya habían unas 6 empresas constituidas y legales, las dos anteriores, junto con alguna más recién creada en venta del moro, otra en Enguidanos, cuenca y alguna sin sede fija. Lo curioso también es, que casi todos los creadores de las nuevas marcas, han sido instruidos y formados en Kalahari, consiguiendo al contrario de una discordia, una unión de empresas asociada en post del turismo sostenible. Kalahari sigue ofreciendo formación de seguridad y rescate, resolución de problemas y dinámicas de grupo, haciéndose cargo de una plantilla joven y moderna proveniente de los grados medios y superiores, (hasta entonces, cualquiera, después de un periodo de formación en la empresa, podía ser guía) a partir de entonces con el grado medio en la mano y después del periodo de prácticas, era la vía para terminar siendo guía en Kalahari. Creedme si os digo que se convertía en un auténtico sueño para mucha gente. Hubo un tiempo entre los 18 años y los 21 que termine dando saltos por las diferentes empresas a nivel local y nacional, porque tenía ganas de más, de más ríos, de más modelos de balsas y de más valles, siempre con el continuo apoyo y motivacion del “bosquimano atento” a viajar y vivir mi sueño, como él siempre me decía: “volviendo a casa Alvarito, porque lo bonito es poder contar la historia a la gente que esta siempre y vivir viajando, viajar por viajar, es huir y no enfrentar”. Entonces encontré la fuerza para hacer mi primer viaje kayakista a Latinoamérica, a vivir mi aventura con el modelo de los guías que Kalahari me había presentado hasta entonces. Cuando volví tuve siempre las puertas de casa abiertas y me involucré al máximo en ofrecer todo lo aprendido en otros países. La pasé genial formando a las nuevas generaciones y siguiendo a zapa que continuaba con la fuerza e inquietud de innovar, creando deportes, aventuras y eventos, aunque ya se veía una madurez y experiencia empresarial distinta. que os voy a contar con el sup! ¡¡¡¡¡Hasta escribió un libro!!!!! Desde entonces y hasta hoy, he podido ser testigo de lo que se ha creado y vivido en Kalahari hasta su 25 aniversario. Sin duda todo impulsado por el amor al turismo activo y de aventura y desde la camaradería que se consigue aun hoy en cada barbacoa y cada evento que Kalahari organiza. He podido conocer a prácticamente todas las personas que forman, o han formado parte de la familia Kalahari y que zapa menciona en este homenaje a la marca del “bosquimano atento” que tanta aventura nos ha dado a todos. Desde “ZAPAPA”, su padre Antonio, en paz descanse y al que recuerdo con un grandísimo afecto, hasta la gente que inicio el proyecto con zapa, el voluntariado ambiental primero en el galpón de Isaías y después en el antiguo cuartel de la guardia civil; l@s primer@s guías, todos los coordinadores, personal de oficina y del camping hasta llegar a l@s actuales guías. Lo común en todos es que hemos podido vivir el proyecto Kalahari como propio, hemos utilizado las herramientas de aprendizaje que se nos ha puesto a nuestra disposición, de tal manera que todo el guía que sale de Kalahari, se lleva una marca, la marca de la casa, la pasión por vivir, guiar y cohesionar a los grupos, desde la aventura en la naturaleza, que tanto nos ha inculcado Zapa. Esto sin duda, nos lo llevamos dentro e intrínsecamente hasta el hoyo; El ejemplo de diversión seguridad y resolución de problemas para que al final todo siempre salga bien. En Kalahari se han hecho parejas de poco y mucho rato, ha habido bodas, incluso alguna pareja a día de hoy continúan, se han vivido nacimiento y crecimiento de hij@s de guías, niñ@s que ya reman y surfean en una tabla mejor que un servidor. Se ha visto morir que yo recuerde a 2 trabajadores Antonio y Paco Murcia. Habrán pasado mas de …. ¿Cuantas? 80 mil personas a hacer actividades…? Se ha construido proyectos y readaptado una y otra vez por la situación histórico social que afectara en el momento.

Los tiempos cambian y las gentes con él y quizás es de esto de lo que más se nutre Kalahari, de convertir la adversidad en un fuerte, en constante rejuvenecimiento y adaptación social, histórica y cultural, rejuveneciendo guías, apostando por la continua formación, el turismo sostenible y manteniéndose como referente dentro del turismo activo y de aventura, no solo en el valle del Cabriel, si no que, de manera asegurada y reconocida a nivel nacional, aguantando 25 años todo tipo de climas y ánimos sociales y siempre de la misma manera, enseñando formando descubriendo y haciendo vibrar. Haciendo vivir. GRACIAS Kalahari GRACIAS Zapa GRACIAS Familia Kalaha.

Jaime Latorre

Madre mía, 25 años tiene Kalahari?, la empresa de sueños y aventuras, 25???? que vértigo!!!!!.

Hace muchos veranos, aprovechando la loca amistad que compartían mi hermano Nacho y Zapa, le pedí a Toni formar parte del equipo de monitores de su revolucionaria y atractiva empresa . Él ya conocía mi formación y experiencia laboral en el mundo del deporte y apostó por mi. El período de formación fué casi inexistente… de hecho no lo recuerdo.

Yo creo que mi paso por Kalahari fué una de las etapas más bonitas de mi vida y que con más cariño recuerdo. Conocí a muchos compañeros y clientes que disfrutaban conmigo de la preciosa naturaleza de las Hoces, del deporte , de los viajes, de las fiestas, … en definitiva de la vida en su máximo explendor. Exprimíamos cada minuto del día, era un no parar hasta las tantas de la mañana.

Me he reído y divertido mucho pero mucho es mucho. A día de hoy aún recuerdo momentos divertidos de vez en cuando. Son muchos los amigos que he hecho y mantengo buen recuerdo de ellos, todos éramos muy diferentes pero juntos lo pasábamos muy bien y de noche o de viaje aún más. Ahora me vienen a la cabeza los nombres de algunos de ellos como Galleta, Juanito, Robert, Julito, Santi, el carismático Pumby, Heidi, Geles, el irrepetible Alcaina, Andrés, Rosalén, Ludo, Carbo etc y perdón por los que ahora no recuerdo. Mención especial a tu padre Toni y su inseparable Trapo con quien hice tantos y tantos kms a lomos de varios Land Rover y con el que me eché muchas risas y algún que otro susto al volante.

Trabajando como monitor he conocido mucha gente que me ha aportado mucho y de la que guardo un muy buen recuerdo. Muchos empezaban el día

como clientes y lo acababan como amigos.

Las épocas del Voluntariado o de Erasmus fueron épicas por no hablar de los viajes a Marruecos o de las aventuras que hacíamos los monitores para hacer piña y de ellas si hay una que sobresale para mi es el salto con paracaídas en Ocaña con final feliz incluido, léase Carbo.

No quiero olvidarme de la imagen que siempre tengo de la luz, el color y la brisa que hay en las Hoces antes del atardecer y eso lo pude vivir gracias a Kalahari cada día que bajé al río de mi pueblo.

Podría escribir y contar muchas historias de esa maravillosa etapa de mi vida pero no quiero ser peñazo. Quiero dar las gracias a Kalahari y a ti por darme aquella oportunidad que me cambió la vida.

Gracias Zapato.

Pumby

Cómo empezar a hablar de kalahari. Habrá que empezar por el principio. Y en esto hay que decir que antes de kalahari estuvo Zapa ,mi amigo Toni. Por eso nunca nos fueron la misma cosa aunque iban de la mano.

Fui testigo y parte del modesto nacimiento de kalahari y de inmediato ocupo una gran parte de mi vida. Por entonces yo me había alejado del medio natural y acercado demasiado a cosas que acaban en “ina”. Con poco más de 30 un curro estresante y una relación a trompicones  kalahari se convirtió en un espacio vital para mí. Enseguida se abrió un inmenso abanico de cosas nuevas : aire libre, actividades, amigos, viajes..sensaciones.

Kalahari creció, más actividades, más gente. Más de todo . y apareció el “rollo kalahari”  y nació una especie de hermandad entre todas las personas que estábamos allí. Creo que todos los que vivimos aquello crecimos como personas a la vez que kalahari crecía.  Vivíamos intensamente. Allí me divertí, ame ,trabaje y vivi tal vez un periodo muy vital e intenso en mi vida.

Creo que la vida son ciclos y el de kalahari también tuvo su final para mí.

De todo aquello solo tengo buenos recuerdos. Aunque también hubo malos momentos los he olvidado y solo me queda una dulce nostalgia y la certeza de que aquella etapa fue fundamental en mi vida. Por eso doy las gracias a kalahari . Feliz aniversario.

Tere Cervera

Mi experiencia la resumo más en una experiencia personal que profesional pese a seguir llevando esa semilla que se plantó en 2004 y sigue viva en mí  desde entonces.

Kalahari en la época que viví era una familia y cualquier persona tenía su sitio da igual si era cliente, amigo, conductor o monitor.

Aprendí que menos es más, que la actitud positiva frente a cualquier imprevisto era clave de éxito.

Ah…Tambien aprendí que nadar en las Hoces con paquete no molaba… Madre la que lié!!! Os acordáis??

No hacía falta nada más que disfrutar, joder, hasta limpiar neoprenos era guay pese al cansancio gracias a  la actitud del grupo de trabajo… Zapa, Andrés, David V, Chus, Jimy, Ester, Guillermo, Juanvi, David F también Gema, Transi y Ruth os recuerdo con mucho cariño..

Zapa por aquel entonces era un tío muy sereno, a veces pasota de cojones y también criticado por eso, ahora pienso que esa actitud brindó la oportunidad de aprender muchas cosas y  desaprender otras, a todos.

Por mi parte me llevé un rico pedacito de Kalahari y su gente, y sigo tratando al cliente como él me enseñó sin darse cuenta (o sí)  mostrando que la calidad de un guía no es sólo una formación  sino ese “algo más” que cada uno aporta con su esencia.

Jacobo f. Pons

La primera vez que fui a Kalahari, fue por pura casualidad, a lo loco. A lo loco se convirtió en el lema que imperó a partir de entonces.
Reuní un grupo heterogéneo de conocidos y hice mi primera bajada del cabriel. Esa primera bajada, marcó mi vida y no lo digo de coña. Conocí a Zapa y la verdad creo que conectamos, he de decir que conectar con Zapa es bastante fácil.
Como soy de las personas que siempre digo que si, le acompañaba a todas las “ocurrencias “ que iban surgiendo. Yo nunca he sido muy diestro pero si muy voluntarioso y me dejo liar. La frase era…. “Salta que no pasa nada” y más de una salimos por los pelos…
Recuerdo la primera vez que bajamos el barranco de Dos Aguas, acababan de desviar el río y aún no lo habían explorado. Mi cuñado Luis y yo, como no podía ser de otra manera, acudimos a la llamada con nuestra nuevas cyclone… “tranquilos que esto es fácil”… la madre que lo parió!!. Hicimos todo el tramo nadando, tras tres horas dándonos golpes y tragando agua, llegamos al final y sabéis lo que me dijo??, “los habéis hecho muy bien”, yo le respondí “pero si hemos ido todo el tramo nadando!!” El Zapa dijo “si, pero no habéis entrado en pánico”. Eso era lo importante, llegar al final.
Recuerdo también cuando nos llamó… “he comprado unas cosas que se llaman bus bob y vamos a bajar el cabriel”. Pues vale, si hay que ir se va. Aun me dan calambres de vez en cuando y cuando me acuerdo de aquello.
Los fines de semana eran estupendos, el paraíso de los que nos gustaba la adrenalina. Primero al rio y a la vuelta a descansar muy rápido porque luego había lío… la clave era la sangría que consistía en una palangana con vino y gaseosa a la que le íbamos añadiendo lo que pilláramos, por supuesto cuanto mayor grado alcohólico, mejor. Muy importante una bolsa de kilo de azúcar y muchas frutas flotando, cualquier cosa en la que floten frutas parece inofensiva…. la sangría surgía efecto y la fiesta se animaba siempre demasiado.
Creo que de las cosas que recordaré de mi vida, muchísimas de ellas han pasado junto a Zapa.
No me quiero extender que parezco el abuelo cebolleta, solo espero que podamos seguir generando recuerdos, aún nos queda cuerda!.

Toni Viota (Tonet)

Recuerdo la primera vez que oí hablar de kalahari aventura, la persona que me conto de este lugar para mi era un referente en el mundo de las actividades de aventura, yo por ese entonces era un xaval que aun andaba tratando de identificase y encontrar su lugar, aun así ya trabajaba como monitor de escalada y apenas sabía hacer un nudo…

El caso es q este tipo me hablo de unos seres provenientes de un lugar llamado kalahari, y que todo aquel que pisaba ese lugar como guía en prácticas salía de allí con unas cualidades y aptitudes ejemplares, me hablo del ZAPA, del gallego, del Juanvi…

El caso es que yo empecé a querer descubrir ese lugar y saber que hacia tan especial a este. Hice un gran trabajo de investigación y al final conseguí después de dos años hacer las prácticas de guía en kalahari, tengo que decir que a medida que se acercaba la fecha más impaciente estaba por descubrir ese lugar y sus seres.

Así que llego el gran día, cargué mi mochila con cuatro harapos y algunos víveres porque no sabía muy bien a donde iba, metí un poco de incienso mágico como ofrenda para aquellos seres y empecé mi camino, tenía que llegar a un localidad llamada venta del moro, en la manchuela valenciana. Pero antes tenía que recoger a algunos compañeros de prácticas en aquella hazaña se unieron OMAR “el perroflauta”, YERAY “el sonrisitas”, DAMIA “el primiko” y DIMAS “el golferas”.

Todos teníamos altas expectativas del lugar y de los días que nos esperaban allí, tras más de 100km recorridos al fin llegamos.

Fue curioso como nos recibió kalahari ya que no había nadie en las instalaciones, y se suponía que allí iban a estar aquellos seres maravillosos, fue curioso que no hubiera nadie custodiando aquel paraíso de las actividades de aventura pero lo que más nos sorprendió fue el lugar de nuestra pernocta, LA CABAÑA DE LOS BECARIOS.

Aquello era un lugar sinceramente dantesco, pero tenía su encanto, era una mezcla entre espeluznante y acogedor. El caso es que ya era tarde y decidimos echarnos a dormir en aquella cabaña donde no faltaba detalle alguno ni alimañas nocturnas.

A la mañana siguiente nos despertó un fuerte estruendo despertando a todo el mundo que allí dormía, un tipo enorme, de cabello largo y barba, con una voz bastante grave dijo:

-BUENOS DIAS XAVALES, VAMOS AL RIO YA!!!.

Nosotros no sabíamos muy bien que estaba pasando así que salimos de nuestros sacos de dormir y salimos escopeteados siguiendo a aquel tipo.

Nos abrió un lugar al que él llamo “LA BASE” y empezó a explicarnos lo que íbamos a hacer:

-Cargar no sé cuantas palas dobles, echaros un kayak cerrado cada uno, esas de ahi las zulus y la topollino y no seáis moñas y cargarlas cada uno la vuestra nada de ayudaros de dos en dos, echaros el cubre y pillar vuestro equipo.

-Nosotros íbamos improvisando por miedo a preguntar a aquel gigante vikingo.

-atar las piraguas en el carro y engancharlo a la furgo.

-hicimos todo aquello y una vez término aquel momento de adiestramiento espartano dijo:

– Yo soy ANGELOTE pero me podéis llamar hijo de Thor, este finde solo estoy yo, pero ya conoceréis al resto del clan.

– Y nos fuimos rumbo al maravilloso rio Cabriel. Una vez allí empezaron los preparativos, descargar, equiparnos, regular los kayaks y una vez preparados llego el momento de la verdad.

– Bueno xavales ¿quién ha hecho piragua antes?…

– allí se hizo el silencio…

– Bueno no pasa nada, es muy fácil y así os Curtis, que estáis en prácticas, venga no seáis maricas…

Total que allí nos metimos todos cada uno en su kayak cerrado y empezó la que sería mi primera aventura en kalahari.

Más adelante conocimos a el resto de los becarios de aquel año, BEA y NURIA “las pichus” DANI “un rugbier” y ALEX “el callao”.

Poco a poco fueron apareciendo los seres de kalahari  EL PEP “pepineitor que mas tarde fue compañero mío de piso”, EL JAIRO ” “simpaticon de ojitos bonitos”, LA LORE “el amor platónico de todo el que ha pisado kalahari”, EL ADAN “con el que he compartido grandes aventuras dentro y fuera de kalahari”.

EL GALLEGO “uno de mis más queridos seres de kalahari y un referente dentro y fuera del rio”, EL JUANVI “con el que siempre hay una buena dosis de risas y charlas sin sentido” EL ALVARITO ” el Pep Guardiola y un motivador en mi viaje en busca de nuevas empresas”

Y por último al señor Antonio robledo cervera EL ZAPA ” al que sería no solo un amigo, compañero y casi un padre para mi sin el darse cuenta y sin el saberlo, con el que guardo y comparto grandes viajes, confesiones, relatos y aventuras y al que hoy dia es el personaje de mi vida”.

Este es un pequeño relato para que te entretengas mientras te escribo mi amor hacia kalahari y mi paso emocional y sentimental x el

Lorena Rojas

Kalahari para mí ha sido algo inolvidable, me ha hecho crecer como persona, tener más confianza en mí misma, he vivido experiencias increíbles y me a hecho tener una familia increíble y muy numerosa con los que he reído, llorado, me he enfadado y hemos hecho las paces ,la verdad es que si pudiera, volvería a aquella época tan maravillosa donde tenía 1O años menos, vivíamos todos juntos en una cabaña de madera y nos motivábamos en charlas largas alrededor de las brasas o en la terraza del bar con la cerveza en mano pensando en la actividad del día siguiente y en si iríamos a bajarnos después un río o no. Fue una época legendaria y para mí ya es como una droga, necesito por lo menos subir un par de veces al año para ver a mis hermanos y hermanas, al gran papá zapa y al maravilloso rio que hay en Venta del Moro para desestresarme del mundo actual que me rodea.

Os quiero familia.

Jairo Ortega

No creo tener palabras para explicar lo que ha sido, es y será Kalahari para mí, pero voy a intentarlo.

Llegue con 19 años y muchas ganas, mi primer fin de semana allí nunca lo voy a poder olvidar, como nunca olvidare la evaluación y el consejo de Zapa:

– En general muy bien Jairo, pero tienes que soltarte más con los clientes… ser más extrovertido… tú me entiendes no?

(Los que me conocéis ya sabéis como acaba eso… jajajajajaja)

A partir de ahí, los siguientes años se convirtieron en una montaña rusa de sentimientos, aprendizaje, experiencias y convivencias inolvidables, gracias a las cuales hoy soy quien soy y estoy muy agradecido a todos los que estuvieron ahí, sin excepción, porque todos en mayor o menor medida han calado hondo en mí.

Por allá en 2013 se acabó mi andadura por tierras kalaharianas, aunque nunca se abandona algo de lo que te sientes parte…

A día de hoy Kalahari no es para mí un lugar, una empresa… es la gente, la familia a la cual sentimos que pertenecemos sin llevar la misma sangre, y sobre todo Kalahari ha sido, es y será la idea de un loco que se convirtió en la locura de muchos.

Un abrazo enorme y a por otros 25 años!!!

Jorge Rivero

Antonio Robledo ( Zapa para todo el mundo ), me pregunto qué había significado para mi formar parte de la ” familia ” KALAHARI. Pues para mí lo ha significado todo. No se que hubiera sido de mi vida sin haber pasado por aquel pueblo desconocido por mí, Venta del moro.

Yo regresaba a mi tierra natal, Valencia, después de haber estado un tiempo sirviendo en el ejército de Tierra, más en concreto en la unidad de alta montaña en Jaca.

Mi amor por la montaña y todo lo que ello envuelve ya existía desde muy pequeño gracias a mis padres que me lo fueron inculcando. Pero no fue hasta el año 2002 cuando visite este pueblecito con un grupo de amigos para realizar deportes de aventura con esta empresa que capitaneaba Zapa.

Ese fin de semana la verdad que no tuve mucho contacto con él pero si con lo que estaba creando poco a poco. Esa empresa o como algunos lo denominan ” secta ” ( que algo de razón tienen ), que tenía y formaba monitores de alto nivel deportivo, algunos que ya poseian y otros que lo adquirían allí, ya que muchas de las actividades que se realizan no se aprendían por aquel entonces en ningún instituto.

Entonces no sabía que tenía aquel sitio, aquellos monitores, aquel pueblo, aquellas gentes, aquellos parajes, pero con el tiempo me fui dando cuenta. Tenia una esencia muy diferente a lo que yo había vivído en la ciudad. La vida de pueblo era y es completamente diferente a la urbe. El amor, el compañerismo, el calor, el buen rollo que desprendían los monitores que ya habían era algo especial, digno de admiración, todo ello creado por Antonio ( como yo suelo llamarle ). Eso es lo que a él le sale de dentro, porque él es así. Como todo el mundo, tendrá sus más y sus menos, pero su ADN es ése, humildad.

Quedé tan enamorado de todo esto. Que cuando volví a Valencia de este fin de semana, lo primero que hice fue comprarme una piragua. Y a los 15 días les estaba llamando para ver si podía empezar a ir con ellos para aprender y formarme como los que luego fueron mis compañeros de trabajo.

La respuesta fue que si, y para mi fue un gran cambio en mi vida ya que empecé a ir todos los fines de semana ” al pueblo ” para formarme como monitor y al poco tiempo empezar a trabajar con ellos.

Aún recuerdo mi primera bajada de las hoces, y cuando digo mi primera es cierto, pero además como monitor. (Deduzco que si Zapa depósito esa confianza en mi, fue por algo).

Llegamos a la salida del rafting, descargamos todo el material, me cambié con el traje, el chaleco y el casco, Zapa me subió a una barca y me cruzo al otro lado de la orilla explicándome como se remaba y la vuelta a la orilla de salida la hice yo ( un back ). Ahí fue cuando me realice como monitor, la prueba de fuego.

A partir de ahí fueron incontables las bajadas por ese paraje tan fascinante hoy en día casi impracticable.

He podido estar activo en KALAHARI por 6 años ininterrumpidamente, y posteriormente he colaborado con ellos en diversas actividades hasta el día de hoy.

Zapa para mi podría decir que ha sido mi mentor, con el que he aprendido muchísimas cosas ( buenas y malas, jeje ).

He tenido la posibilidad de viajar con el muchas veces a Marruecos y a China, inolvidable. Más que un jefe es un buen amigo, un dedo de la mano cuando te los cuentas.

KALAHARI es, para mí, una empresa que destaca sobre las demás por la esencia que trasmite. Siempre estará en nuestros corazones

Félix Martínez (Villalgordo)

Mi aventura con Kalahari empezó en el verano de 2007, 21años tenía yo por aquel entonces. Aún recuerdo la primera vez que vi a Zapa en persona y que me acogió enseguida con la expresión: “Hombre, un aborigen! Uno de Villargordo, de la comarca. Cuento contigo!”

Y así empezó todo, muy campechano y natural.

 

Kalahari me ayudó a descubrir la zona de una forma diferente, aunque yo conocía los campos, ríos y caminos desde un punto de vista más agrícola, rural y familiar; gracias a mi hermano ya hacia algo de escalada y conocía el río Cabriel por mi padre, subido en las alpacas de cañas que luego usaríamos en la huerta o bañándonos en las chorreras después de un buen día de azada en Villora.

Aún recuerdo esos días en los que mi familia y yo, un crío, nos bañamos al natural porque solo estábamos los lugareños, los autóctonos que se refería Zapa, y que de vez en cuando veíamos pasar grupos de gente con casco, a saber de dónde venían o iban decíamos mi familia. Luego con los años descubrí que esos eran los Kalahari y yo era entonces parte de ellos.

Sin lugar a duda Kalahari me ayudó a encarrilar lo que era mi pasión y raíces hacia un camino más profesional vocacional. Conseguí hacer de mi afición una profesión pero sin lugar a duda despertó la curiosidad de conocer y practicar otros deportes y lugares, no solo en mi zona sino a través de los viajes con los compañeros, bueno mejor dicho amigos o incluso en algunos momentos ‘Ángeles de la Guarda’ cuando te esperaban con la cuerda de rescate bajando ríos y tú la esperabas con los brazos bien abiertos.

Alguna vez ha mencionado Zapa que los ríos son las venas y arterias de este planeta, pues bien, gracias a Kalahari yo me aventure en otras ramificaciones del cuerpo humano que me han llevado a Asia, primero fue China, luego Tailandia para luego volver a China, lugares en los que seguí practicando y trabajando como guía, monitor o instructor, llamémosle como queramos, pero lo que siempre nos acompaña es esa pasión por compartir nuestro conocimiento, pasión y diversión con aquellos que nos rodean y eso sin duda es lo que más aprecio de Kalahari. Ese espíritu de compartir, innovar, de hacerlo diferente es una de las cosas que como el propio desierto del Kalahari, son únicas.

Juanele

Hay un río de aguas cristalinas muy importante para todos-as nosotros-as, que nace en tierras altas de Teruel, transcurre por tierras de Cuenca , Albacete, hasta fusionarse con el Júcar en la Comunidad Valenciana. Ese río es el río Cabriel, y Kalahari es su amante más perfecto. Así como todos los ríos llegan al mar, todos-as notros-as, llegábamos a Kalahari… Por infinidad de caminos. Personas de diversa índole con muchas peculiaridades, gente atrevida, gente apasionada, gente divertida, “gente inconformista”… Todos-as, con cierta necesidad de adrenalina, pero también de amor por la naturaleza, y por que no decirlo , con ganas de sexo … Si hablamos de Kalahari, y si hablamos de ríos , si hablamos de aventura … Hablamos de Antonio Robledo alias “Zapa”. Recuerdo perfectamente como llegué yo a Kalahari, recuerdo mi primer día, al conocer esa “tribu”, Que suerte la mía! – Yo acababa de terminar la carrera de psicología. En mis últimos años de carrera, me inicié en el Kayak, haciendo varios cursos ofertados por la universidad. El impacto al subirme a un kayak en mitad de un rio fue amor al instante. Yo era uno mas de esos que siempre les ha faltado un riego, de esos que se meten en líos por probar, ya sabes .. ¿Qué pasa si?..me subo ahí, me tiro desde allá, salto por aquí…Vamos lo que se dice una persona de ciencia empírica. Como os podréis imaginar, algunas cicatrices, un codo roto, heridas de balín, estaban en mi historial. Había tenido ya varias experiencias en las que, siendo lo que suelen llamar un “inconsciente” había puesto en peligro mi vida a través de casi todos los elementos: Agua, fuego, altura, velocidad… ¿Porque? Algunos dirán factor genético… El caso es que conocí el Kayak, y el Kayak me llevó por “ósmosis” a Kalahari. Y ¿que encontré allí? Pues como se suele decir, “la horma de mi zapato”, y nunca mejor dicho, encontré a Zapa y a la tribu Kalahari, todos-as con este, si se puede decir, “defecto genético” de gustarles el riesgo , los retos, la diversión… entre otros problemas y desórdenes varios… Debí pensar que había buen material, y yo me encontré en mi salsa! Pero el caso es que no pensé nada, simplemente, me sentí en mi hogar. Había conocido a Zapa haciendo Kayak polo, en la piscina de Benimaclet.. Pero no aún no sabía quien era. Un día hice la llamada a través de Rosa (monitora y amiga ), quería trabajar la temporada , y me respondió Zapa, vente y prueba, vente a la “Venta del moro”, busca un edificio que pone Kalahari, eso fue todo .. “ La venta del moro” me sonaba estar un poco mas lejos que a tomar por el …. Llovía a mares, caían chuzos de punta, yo iba en mi Seat Ibiza, y dos garrafas de agua porque por aquel entonces perdía por un manguito, y cada cierto tiempo tenía que echarle agua. Dude un instante si girarme y volverme a dormir la mona , siendo Sábado y temprano que era…Hablé con Zapa y me dijo: “vente, aquí hace sol” y allí que me planté. Sin tiempo para presentaciones, cargamos las balsas, ayudé en lo que pude y al río… Dios que maravilla! Por aquel entonces Ester, Txus, Juanvi, Alvaro, Jorge, Pep , Angelote, El indio, Andrés, Rafa boss (cordinador), Mateo, Gema, Sandra, y un largo etc. Paco y Marcos conducía los trasbordos. Llegábamos hasta el río subidos a las balsas de Raft, risas por todos lados, prisas, entusiasmo, acción, acostumbrados al caos , a la incidencia, al bajar y subir en marcha , a amarrar las balsas antes y durante , a agarrarte en las curvas donde fuera y a comernos bocadillos como un violín en marcha, con la otra mano en algo parecido a un cigarro, después de la actividad… Viajábamos por aquel entonces, en furgonetas pintadas de colores o coloreadas , con clientes-as con monitores-as, contando anécdotas, mas risas…Llegabamos a la base, “ fiesta del neopreno” a currar! Mas risas, bromas, nos mojábamos, todos-as arrimando el hombro…y llegaba la noche… Se formaba el fuego, historias, narraciones, poesía, actuaciones improvisadas… Y nos íbamos de parranda! Y madre miá si nos íbamos.. Cuando todo un grupo de gente, ha pasado el día, colgado en las alturas, tirándose de un puente, haciendo rápeles, descendiendo ríos…Os aseguro que no se va a dormir pronto! La adrenalina estaba en la sangre, en una orgía colectiva de ganas de vivir, allí se bailaba a lo bestia. Recuerdo muy bien los bailes de Javi Rosalen, rock acrobático…Llegó el punto 25 Años de aventura: Kalahari que el resto de cosas mundanas me parecían sumamente aburridas. Todo el mundo conectaba con todo el mundo, nos habíamos pasado el día juntos, saltando, dándonos la mano, vigilando la seguridad del otro, nos habíamos superado en miedos, barreras.. y llegaba el día siguiente, nosotros hacíamos lo mismo pero cada día diferente, los clientes cambiaban,“ su primera vez”, cada día nos chutaban su emoción, su alegría, su intensidad… Cada día juntábamos anécdotas, emociones, que siempre irán con nosotros-as. Pero como he dicho, el responsable de Kalahari, y lo digo en el sentido amplio de la palabra, ha sido la labor, los aciertos y los errores de Antonio Robledo alias Zapa. La personalidad de Zapa, su amor por el río, su pasión por el kayak, su espíritu de aventura, su mentalidad localizada y universal, su atrevimiento, inconsciencia, diversión y humanidad…han sido las señas de identidad, mas allá de una actividad acuática. La cuestión nunca fue tanto el “que”, sino el “como”… Zapa personaje y persona, no es divisible, nunca se ha puesto un traje para ir a trabajar, tampoco se lo quitó después, a lo sumo, se pintó las uñas de los pies…Zapa, y sobre todo los valores, su pasión hacia la aventura y su forma de transmitirlas. No bajo pretextos teóricos o doctrinas, siempre con la experiencia por delante. Siempre socarrón, recuerdo frases de Zapa para Kayakistas nóveles como fui ( y sigo siendo) yo, cuando en alguno de los viajes, explorábamos un río nuevo “ mete la punta ahí”.. Tras hacerlo podías ver como tu kayak y tu desaparecías, succionados por la corriente del río, para emerger metros aguas abajo en el río … Así era el aprendizaje… y aprendías dos cosas importantes, una , lo que es una lupinera (Corriente absorbente que permite hacer algunos trucos con el kayak), y dos y mas importante, no siempre hagas caso a este tío, que ya vas viendo que es un poco “Gabriel”… Nuestra tribu, un organismo vivo, cada cual con su personalidad y su diferencia, creando un todo, capaz de todo. Cuando pasas tiempo, trabajando codo con codo , colgado desde cuerdas, pasas miedos, confusiones, el compañero-a , ya no es compañero-a , es tu hermano y tu hermana. Zapa, ha sido un revolucionario, un profeta en su tierra, aunque no siempre entendido. La venta del Moro, ha sido y es, uno de los centros neuronales de las actividades de aventura, y ni siquiera pasa el rio por delante de su población. Ha sido pionero en la instauración y desarrollo de turismo activo y actividades de aventura en España. El amor a su casa y a su origen, orgullo de pueblo, uno de los grandes regalos de este “Venturreño”. El amor al entorno natural de su infancia, pero también a sus gentes, que puso a la venta del moro en el mapa de las actividades de aventura. Un tipo viajado, que fusionaba un fiero venturreño con un hombre de mundo.. Y ahí estábamos nosotros-as unos jóvenes o no tanto, espíritus libres, con el mayor de los potenciales , la ilusión, la vitalidad , las ganas de enfrentarse a si mismo-as a superar retos, a explorar, absorber la pulpa de la vida sin dejar ni gota. 25 años como si fueran días, siguen alimentando almas, siguen conectando a las personas que llegan hasta allí, con la naturaleza, con ello-as mismos-as, con la tribu, con ese ser humano que sigue su instinto. Gracias Kalahari, gracias Zapa, Gracias a todos-as hermanas y hermanos que he podido conocer , gracias a todas las personas geniales que pude conocer a través de Kalahari y todos-as los monitores-as de río y profesionales o no de actividades de aventura. Me siento un privilegiado. -Txus, Ester, Adán, Gallego, Pep, Llorera, Juanvi, Angelote, Javixu, Jairo, Alvarito, Rafa , Sandra, Gema, Paco, Hipilón, Andrés, Isa, Quilorio, Yelito, Heidi, Jorge, Mateo, Rosalén, Toni, Fran, Pablo, Ormiga, Eli, ToniViota,Sergio, Olmo, Pascal… y un largo etc! Kalahari como un rio, ha conectado vidas a su paso, ha fomentado el desarrollo de ecosistemas mas allá de los límites, de sus orillas… Así como el río lleva la vida por donde pasa. Nosotros nos sentimos mas vivos por haber conocido ese río y ese mensaje se transmite de generación en generación.

Guzmán Robles

Kalahari, ahora que echo la cuenta casi no me creo haber estado ahí desde el principio. Contreras, aquella Semana Santa. Más adelante, abrimos sendas por los bosques de las Hoces impenetrables, hasta que llegamos nosotros. Cruzábamos el rio lanzándonos a él volando con el arnés o como los monos o en tirolina, recuerdo que una vez me dormí en la copa de un árbol pasando a un grupo de una ribera a la otra. Fue una de las 20 veces que pude haberme matado, pero parecíamos indestructibles. Nada parecía imposible. Éramos una familia, hasta teníamos a Trapo en el departamento animal y de animación. Cortábamos el viento bajando por un barranco, o el agua por todo ese cañón del Cabriel en kayacs, con los raftings o incluso caminado por su curso. Cada piedra del rio en sus rápidos o de sus murallas, cada árbol caprichoso, cada resto de antigua carbonera perdida en la espesura, aquella hiedra reptando por la pared me hablaban, lo conocía mejor que mi barrio, que mi casa. Llegaba a adivinar qué animal veríamos “hoy”. La voracidad de los mosquitos manchegos. El agua,  a veces helada nos transportaba a un país nórdico, el sol justiciero otras veces nos llevaba a un western con las calles de la Venta del Moro desiertas durante la siesta de agosto un día de poniente. Noches de estrellas, de pinos, de barbacoa…”La noche del poncho!”. En el pub dando botes hasta el trance; sí, el alcohol también ayudaba a este cometido. Vivíamos juntos, sí y revueltos. En aquella habitación de monitores podía aparecer cualquier cosa. Cuando nos quedábamos solos, cuando todos se iban, alrededor de la estufa reíamos sin parar al recordar las anécdotas del día y de otras anteriores que formaban ya parte de  nuestra cultura oral. Cómo se hace en las tribus Bosquimanas. Llegamos a ser una gran familia, la amistad nos llevaba a compartirlo todo; pero eso sí, no me cojas los escarpines por favor…

María Márquez

En primer lugar lo primero que quiero es felicitar a Kalahari por su 25 aniversario. Especialmente mis felicitaciones a Zapa, promotor y alma Mater de la empresa. Felicidades además por haber promovido con tanto ímpetu y pasión el valor paisajístico y natural del entorno de la venta del moro.Felicidades por habernos enseñado cuando éramos jóvenes,( Digo veremos, porque yo ya llevo más de 20 años disfrutando con ellos de estas actividades,Unos años como monitora, otros como clienta),en que  uno también puede divertirse muchísimo Rappelando un barranco, , bajando un río en kayak , o disfrutando con los colegas en rafting.
Pero con Zapa y con Kalahari no solo encontrabas una forma alternativa y brutal de pasar un fin de semana que alternaba deporte y ocio , (mucho ocio, ), en Kalahari encontré una familia , sí, una familia formada por grandes amigos  que te hacían sentir uno más, desde el primer momento, te acogían te arropaban y te hacían sentir especial  porque formabas parte de algo grande., muy grande……. Y este sentimiento de pertenencia es lo que más me impactó de la magia de Kalahari, y es lo que guardo dentro de mi corazón.
Como recuerdos de sus primeros años , inolvidable la cena en el patio,  nos reuníamos ,Todos, monitores y clientes,para disfrutar de la barbacoa que muchas veces amenizaba y se curraba  Alcaina, Luego timbales, canciones y muchas, muchísimas  risas.
Después  para bajar la cena al principio salíamos todos al Zapa pub, mejor paz de todos los tiempos de la venta del moro (luego pasaron los años y fuimos  cambiando de bares según iban abriendo y cerrando o se ponían de moda) , allí clientes y monitores otra vez nos desfogábamos  Como si no hubiera un mañana, saltando y quemando la poca energía que quedaba del día, eso sí, al día siguiente tocaba madrugar otra vez porque la montaña o el río nos estaban esperando d nuevo! Y que mal se lleva el trayecto en el jeep amarillo de Zapa, los días que tocaba bajar a Tamayo, que curvas más chungas cuando vas de resacón!!! Aquí  quiero hacer mención de mi conductor favorito de entonces; Antonio,( Zapa padre), que con mucha paciencia y aguante nos hacía el transbordo y nos ayudaba a Cargar material y demás en los trayectos de ida y venida Del Río . Le guardo muchísimo cariño.
Como anécdota deportiva , nunca me olvidaré de una de las primeras veces que bajé en kayak el río, con un monitor que además debutaba como tal, (José Luis de nombre, Heidi para los amigos ), el río bajaba muy caudaloso y mi piragua, una hurricane  negra, corría que se las pelaba……. A mitad de trayecto volqué, me quedé enganchada en un árbol y me las vi y deseo para salir de ahí. Conseguí hacerme con  el remo, y   pese a Los intentos del monitor  y los míos, de recuperar la piragua, fue misión imposible porque salió despedida Río Abajo y la encontraron después de dos días a varios kilómetros de allí. Tuve que bajar el tramo que quedaba, con el neopreno en posición de seguridad , remo en mano, y dejándome arrastrar por la corriente de unos tramos, y otros trepando con los escarpines por la montaña para patear los rápidos Del Río!
Bueno, podría contar un sinfín de anécdotas y experiencias súper divertidas de estos años que he compartido con Kalahari, pero no quiero aburriros, solo deseo que de verdad toda la gente que haya pasado por allí haya experimentado la misma sensación que yo de estar en contacto casi mágico con la naturaleza, con la belleza del río, y con una gente que cuando la conoces, se queda para siempre en tu corazón. Os deseo lo mejor Kalahari, y Zapa, en los próximos 50 años como mínimo, que sigáis dando tanta felicidad a la gente como la que yo he tenido el placer de experimentar a vuestro lado. Han sido años de verdad inolvidables, con toda seguridad los mejores de mi vida. Un beso fuerte y espero que volvamos a vernos pronto  para celebrar estos 25 años!muchos besos

David Valero

Año 1998, mi hermano Andrés tuvo un gran descubrimiento, un lugar, donde lo que en principio buscaba, era una descarga rápida de adrenalina, así descubrió el puenting con kalahari, se convirtió en un cliente habitual, nos llevó a toda mi familia a hacer puenting, y somos una familia numerosa, 5 hermanos con sus parejas, mis padres y amigos de mis hermanas… Nos juntaríamos unas 20 personas para pasar el día en ese magnífico paraje, yo tenía solo 12 años, y aunque no pude saltar, pasé un gran día recogiendo a la gente con la salchicha de aguas bravas… Que bien me lo pasé… Andrés no lo sabía, pero era el inicio de algo grande, que iba a hacer que cambiase su vida y la mía…

Andrés se convirtió en un magnífico guía en poco tiempo, perteneció a un estupendo equipo, José Luis, Rober, Galleta, Julio, Guzmán, Pumby, Damian, Javi Bueno, Jaime La Torre, Alfredo, Juanito, Sergio, Rosi… Andrés dejo su trabajo en la fábrica y se dedicó en pleno a Kalahari aventuras, yo le acompañaba siempre que podía los fines de semana, me encantaba vivir la aventura de cada fin de semana, yo ya tendría 14 años cuando empecé a ir algún finde suelto, pero no fue hasta que tuve 17 años cuando de verdad mi vida cambió por completo.

Que bueno que Kalahari estuviera ahí en esa etapa de mi vida!! Digamos que fue como hacer la mili pero teniendo vivencias opuestas a la mili, ahí no se hacía la guerra, ahí se hacía el amor… Un adolescente rodeado de gente adulta y con las cosas claras, que más te puede ayudar en esa fase de la vida…

Recuerdo que mis primeros raftings aún tenía la voz de vendedora de mercao, tenía la voz muy aguda y encima me gustaba gritar, vaya mezcla!! Pero que bien me lo pasaba doblando turno de rafting en las hoces, me sabía cada piedra y cada olita de ese lugar, que bien aprovechábamos el río, fueron muy buenos años… Da igual si estabas cansado a la vuelta del segundo rafting, estaba deseando llegar para ver el espectáculo nocturno de las barbacoas, una noche amenizada por el gran Kilorio y el gran Llopis de Almussafes, las risas eran aseguradas, y que decir del equipo que me acompaño esos años, tuve la suerte de compartir dos generaciones de guías muy claras y ambas buenísimas la generación primera de mi hermano Andrés y la que más coincidió conmigo que fueron Jorge, Guillermo, Lucas, Juanvi, Txus, Mateo, Rafa

Jimmy, Tere, Esther… Fuimos muchos más aunque con todos ellos fueron con los que más coincidí.

Éramos mucho más que un equipo de Trabajo, éramos una gran familia, un buen grupo de amigos, que no perdiamos el contacto después de la temporada, seguíamos coincidiendo aunque no hubiese trabajo, llegaba nochevieja, y después de celebrarlo en el pueblo, nos íbamos todos juntos a Marruecos, a vivir una aventura en familia, que gran descubrimiento fue para mí este país.

Kalahari a mi me ha aportado madurez, comprender los valores importantes de la vida como compañerismo, valentía, nobleza y la humildad, aprendí que todos ellos no se consiguen como si fueran medallas, si no que se pelea en el día a día para que sus niveles sean altos, y que si eres capaz de mantenerlos la vida te recompensará, en Kalahari era muy fácil mantenerlos a buen nivel.

Espero que este año se pueda hacer una celebración multitudinaria de viejas glorias, si no, por favor Zapa, hazla el que viene y avísame, recordar de donde venimos nos ayuda a saber a dónde queremos ir.

Con mucho Amor,

Carbonell (grieta aventura)

Buuufff mucho ha llovido desde aquellos años. Y mucho que agradecerles ya que con ellos descubrí el deporte del kayak y el mundo de la montaña. Compartieron conmigo su experiencia y conocí a grandes amigos con los que he compartido grandes experiencias y viajes. Un placer compartir con vosotros todos eso momentos vividos.

Maykol Garcia

GERMINACION…….

Si tuviera que definir todo lo que significa para mi Kalahari aventuras, Zapa y todo lo que ahí sucedido y sucede desde hace tantos años creo que la palabra más acorde seria Germinación, ese lugar esa atmosfera que rodea y lo envuelve todo, es el entorno propicio para la germinación de ideas, de proyectos, de aventuras, de experiencias, de conocimientos, de la bonita aegría y del más variado conocimiento.

Soy Maykol Garcia soy naturalista Experto en técnicas de supervivencia y bushcraft y soy y lo seré siempre parte de Kalahari porque Kalahari es parte de mí.

Hace ya más de 10 años cree una escuela de supervivencia y vida en la naturaleza la idea nació en mí en las islas canarias en un viaje en barco en mitad del atlántico muy salvaje por cierto ese día con mar muy gruesa.

Cree ese proyecto sin tener muy claro donde me llevaría, arranco formalmente mi andadura pase algún tiempo sin saber muy bien como dar forma a esa idea y quise no presionar a las musas de la inspiración y continúe con mis avatares, volvía a montar en un barco justo en las escaleras para abandonar el puerto en una muy curiosa búsqueda en google supe que había un lugar y un estilo de vida llamado KALAHARI AVENTURAS su tan fresca e innovadora manera de comunicar me llevo de inmediato a explorar más y más aquel mundo y fue cuando vi el laboratorio …..

Como era que una empresa de aventura se abría a que cualquier aventurero se acercara a desarrollar ahí sus proyectos?

Escribí rápidamente un email y 15 días después, un vuelo de dos horas y un tren de 3 estaba aquel Tío en sandalias medio mojado del rio esperándome en la estación a la que llegue con mi enorme mochila preparada para pasar 10 días de aventuras en esos montes.

El resultado final es que Kalahari se convirtió en mi casa su rio en mi rio y sus bosques en mis bosques no puedo poner fin a este relato porque aún no lo tiene tal vez dentro de otros 10 años o 20 quizás porque aun mis ideas mis proyectos y mis aventuras siguen germinando en ese rincón que cuida el que para mi se ha convertido en el CHAMAN del Cabriel mi gran amigo Antonio Robledo …… EL ZAPA

Roberto Haya

Mis comienzos en Kalahari fueron también casi los comienzos de Kalahari como empresa de deportes de aventura. Yo contaba con 16 años, todo un chavalín, o un crío mejor dicho. Un día, por la calle en el pueblo, un tío unos cuantos años mayor que yo, de pelo largo rubio, y con ropas un poco hippies, al que conocíamos en el pueblo como Zapa, me preguntó si quería echarle una mano con algún grupo de gente que venía a hacer “aventurillas” por las Hoces del Cabriel. Se había enterado que yo había empezado a hacer algo de escala y montañismo  en un grupo de montaña de la Universidad Laboral de Cheste donde estudiaba, y así me fichó, así me contrató.

Yo era el “ayudante” y acompañaba a Toni o a Pumbi ayudándoles a montar sencillas vías de escalada, instalando el puenting en el gran puente de Vadocañas, o en algún trekking por las hoces. En aquel momento yo iba realmente a acompañarles, les echaba una maneta y me lo pasaba realmente bien. Recuerdo que siempre debía decir que ya tenía 18 años. Mucha gente, muchos grupos repetían fines de semana e incluso repetían con nosotros todos los años, principalmente por el buen rollo que siempre se transmitía durante los fines de semana en Kalahari Aventuras, y durante varios años estuve diciendo, cuando me preguntaban la edad, que tenía 18 años…..(no quedaba muy bien que el ayudante del monitor tuviese 16 0 17 años).

De acompañante, me “ascendieron” a guía de grupos en pequeñas vías de escalada e iniciación, en diversos trekkings, tramos de río en piragua, hasta llegar a lo más alto   ¡¡¡¡ guía de barrancos y guía de barca de rafting…jeje !!!!, en aquella época en que todavía no estaban reguladas las titulaciones deportivas…

Fueron años de cientos de experiencias, gente conocida…, gente que tiempo después te ibas encontrando y saludando en Valencia. Años en los que se veían  pegatinas de Kalahari en muchos coches por Valencia,  y les pitabas y saludabas con ganas…….

Fueron años de grandes y buenos recuerdos, de grandes amigos, monitores que íbamos pasando, algunos nuevos, otros más veteranos, pero siempre con la misma filosofía de Kalahari, pasar un fin de semana lleno de aventuras y sobre todo buen rollo…

Kalahari, por supuesto, sigue con la misma filosofía, con las mismas ganas, con monitores renovados, pero siempre con un hueco para todos aquellos que hemos pasado por allí, siempre nos sentiremos parte de la gran familia Kalahari.

 

Un abrazo muy fuerte para esa gran familia y gracias por los años vividos con vosotros.

Enhorabuena por este aniversario, y a seguir con nuevos retos, nuevas ideas y nuevas vivencias….. porque se trata de eso, de vivir momentos….

Luis Millet

Eternamente agradecido. Es la mejor manera que tengo para decir y expresar lo q siento por haber tenido la oportunidad de compartir unos de los mejores recuerdos de mi vida. Pensar en Kalahari y Zapa es sonrisa asegurada. Eternamente agradecido por haber tenido el privilegio de conocerlo desde sus orígenes, con toda su primitiva, espontánea y salvaje esencia, que siempre ha manteniendo, por que Kalahari y Zapa no podrían existir el uno sin el otro, es lo que los hace grandes e inimitables. Gracias amigo, gracias de corazón.

Tengo tantas y tantas anécdotas que no sería capaz de elegir una, se amontonan y mezclan en mis recuerdos, risas y baches en land rover desvencijados, paisajes, aguas cristalinas y puras, noches a la luz de la hoguera con vino peleón, mil historias de exóticos y lejanos lugares, de otros mundos q no son este pero que son el nuestro, esperas bajo el sol abrasador, ansiados bocatas que reconfortan y recompensan el merecido esfuerzo, sentir la tierra, saborear el aire, bailar sin parar, buitres, jabalíes y tortugas, sentirte libre, compartir… estar en Kalahari, estar con Zapa.

Pep Guijarro

Gracias por formar parte de mi vida y llenarme de tantos recuerdos inolvidables.

Sin vosotros no sería el de ahora.

Os llevo en mi corazón.

Gracias familia kalaha.

Feliz 25 aniversario.

Saez

Cuando Zapa pidió que escribiéramos alguna anécdota o vivencia de Kalahari a los que hemos formado parte durante estos años, un millón de imágenes y recuerdos acudieron a mi memoria, de amigos, situaciones, viajes, aventuras y alguna que otra desventura.

Que difícil elegir algunos, con tantas cosas dignas de ser contadas y recordadas. Intentaré ser breve, porque se me ocurre que si a todos los que se nos pidieron unas palabras, llenáramos la cantidad de páginas que podríamos contando nuestras aventuras, parecería el guión de una serie televisiva de innumerables capítulos más que cualquier otra cosaVoy a intentar dar mi visión de lo que ha sido Kalahari para mi durante algunos de los años que más han marcado mi vida, pues es indudable que para muchos de nosotros fue más que una empresa o un lugar de trabajo. Para los que hemos podido no solo trabajar en esto, si no vivirlo y disfrutarlo como una experiencia vital, Kalahari es como una segunda familia, nuestro clan.

Yo llegué a esta familia allá por el 2006 (me pueden bailar los números y ser otra fecha, pero hace mucho tiempo ya)Nunca había oído hablar de ninguna empresa de deportes de aventura en la Comunidad y recuerdo que Zapa y Rafa vinieron a presentarse al instituto donde estudiábamos para guías de montaña. Enseguida supe que quería hacer allí mis prácticas, sin dudarlo.

Y así fue. Durante lo que tardamos en cumplir las horas para la titulación, hicimos todo por lo que me había apuntado a cursos de montaña:

Bajamos barrancos rapelando, recorrimos ríos en diferentes embarcaciones que aprendimos a dominar, nos mostraron paisajes cercanos y escondidos a la vez, paisajes inhabitados y a la vez superpoblados de naturaleza en calma… descubrimos una parte de nuestra comunidad distinta, llena de espléndidos paisajes que no hubiera sido posible conocer de no adentrarse en un rio en kayak…Y esto solo fue el principio. Sería largo de enumerar todo lo que que descubrimos.

Simas, presas, valles, cuchillos, poblados abandonados, maravillas naturales, cascadas de más de 50 metros, playas en el corazón de un barranco, pinturas rupestres del neolítico, zorros y jabalíes en su hábitat, observándonos mientras descendíamos el rio, en alguna ocasión desde el propio río. Mil imágenes y situaciones inolvidables.

Mi amigo Ángel y yo nos quedamos. No solo a trabajar o cumplir las horas de nuestras prácticas, pues después de un tiempo de vivir y convivir en lo que fuera el albergue de Kalahari y más tarde en las casas del camping, nos hicimos con una pequeña casa en el pueblo y nos asentamos firmemente durante un tiempo.

Lo recuerdo como algunos de los mejores años de mi vida. Aunque la situación para vivir así fuera complicada y algo precaria, salimos adelante. Lo más importante no eran los ingresos, si no lo que vivíamos y como lo vivíamos. Eso hacía que cualquier otra cosa fuera secundaria.

Para mi esa época, los años en los que estuve, fueron los años de oro en Kalahari. Aunque supongo que será asi para cualquiera que mire hacia atrás. Una época de grandes monitores y grandes personas, personas como Txus, Rafa o Mateo. De aquellos que se convirtieron en casi familia, como Juanvi, Jorge, Gallego, Hipy o Pep. De los primeros que ya no estaban cuando llegué pero he tenido la suerte de conocer, como Juan, Andrés o Fer. De los que han estado siempre, como Alvarito, o de los que estando tan poco dejaron una huella profunda en los demás, como Guillermo o Ruth.

Y aunque todos ellos fueron la gente que nos enseñó y nos motivó, no son los únicos, por supuesto. Kalahari tiene una identidad propia me ha gustado siempre pensar, como si fuera una criatura, la criatura de Zapa en la que todos los que han pasado y siguen pasando dejan su pequeña huella, un granito de su identidad.

Y aunque marchara a los pocos años, me alegro de haber conocido, no solo a los nombrados, si no a los que vinieron después, “las nuevas generaciones” que descubrieron de nuestra mano esta familia, esta comunidad y lo heredaron como nosotros cuando marchamos.

Toni, Lore, Jairo, Javichu, Olmo… Son tantos los que me dejo… Pero quería ser breve 😉

Y por supuesto Zapa. Porque aunque haya dicho antes que todos han dejado su granito de arena durante este tiempo, la roca donde se asientan todos ellos la puso Zapa. Pues ha sido amigo y tutor de muchos, inspiración de todos y casi un padre para alguno (que lo se yo)

Por eso al mirar atrás no puedo evitar sonreir con nolstagia. Todo lo vivido ha sido estupendo por la hermandad con la que lo hemos hecho. Y por eso siempre estaré y pienso que todos, agradecido a Zapa por lo que levantó y por seguir a pie del cañón tantos años después.

Puede que yo no sea (de hecho ni de lejos) el más social de todos los miembros de esta gran familia. Pero si veo los lazos y vínculos que se han formado, todas las ramas que han brotado del árbol que es Kalahari desde el día que Zapa plantara esa semilla hace tantos años.

Una semilla que como a él le gusta rercordar , no sabía cuanto iba a crecer, ni cuanto iba a influir en la vida de tanta gente, desde clientes de toda la comunidad y más allá, algunos de los cuales con el tiempo se han convertido en asiduos o incluso en amigos, hasta gentes cercanas del pueblo o lejanas como Marruecos que ya nunca podrán olvidar que esto existe y ofrece otra forma de vida.Kalahari nos ha unido de una forma que no podría haber hecho ningún otro trabajo. Aunque estemos lejos, los vínculos son fuertes. Aunque estemos lejos los lazos no se rompen. Y no porque existan grupos de wasap en los que decir tonterías. Eso solo es el paliativo de lo que todos querríamos.

Volver a entrenar juntos. Hacer otra expedición como hemos hecho, a ríos del norte, o a Marruecos, o más lejos; todo lo que se nos propusiera era otra aventura y no había miedo o razón para decir que no. Saltar al rio desde cualquier puente que encuentres, incluso en bici. Ir subido en una torre de barcas en mitad de la naturaleza. Improvisar en las dificultades cuando aparecen (Porque aparecen por preparado que estés o te creas)

Todos tenemos recuerdos tensos que hoy nos reiríamos al compartir. Rescates en el barranco. Perder una rueda del remolque por la carreterera. Clientes con el pelo enredado en el rapel a 20 metros… o demasiado pasados para realizar ninguna actividad

Y otros q nos han llenado. Llevar grupos de gente a sitios que les maravillen como a nosotros. Muchos grupos y de muchos tipos. Desde mi punto de vista lo más bonito que hemos hecho es mostrar a la gente un trocito del mundo imposible de conocer de otra forma y transmitiéndoles nuestro amor y respeto por este medio.Cuando se habla de grupos la gente piensa en despedidas de solter@s y colegas domingueros. Es mucho más que eso. Son escolares, de todos los niveles; hemos hecho actividades con grupos de gente en riesgo de exclusión social haciendo bajadas de varios diás. Con profesionales de todos los sectores, pues incluso bomberos han entrenado con nosotros para trabajar temas específicos. Recuerdo una vez que Juanvi y yo llevamos a un grupo del psiquiátrico de Bétera al barranco de las Chorreras. Solo ese dia ya daría para muchas páginas.

Pero tengo que acabar en breve. Si quisiera decir algo de mi experiencia en Kalahari con una palabra, solo podría usar GRACIAS. Puede que otros usen otras y quieran definirlo como aventura, trabajo, second family o diversión. Pero para mi es gracias

Gracias por la oportunidad que se nos dio al llegar y empezar a formarnos, yo crecí como persona aquí.Gracias a Zapa y a todos los que habéis formado parte de esto, antes y después de mi paso, pues lo dicho aunque yo no sea el que más habla en los chats, os siento a todos con fuerza, sé que si en algún momento alguno necesita algo que está en la mano de otro cumplir no nos dejaremos en la estacada, por lo que tenemos en común. Y eso es porque lo que tenemos en común como decía es más que un trabajo o una empresa. Es una hermandad, un clan, un vínculo. Y eso es mucho.

Yo ya no estoy allí pero ¿como no voy a recordarlo con amor?En el rio me enamoré, literalmente, de la madre mis hijos. La saqué de su raft como un vikingo y la llevé al mío “secuestrada”.Kalahari me dio la fuerza para emprender la aventura mi primera empresa.

Me alegro infinitamente cuando quedamos, aunque no haya podido acudir a las quedadas más grandes de los últimos tiempos

Siempre que pasamos cerca, pues nunca hemos conseguido abandonar del todo este territorio, es una alegría saludar, pasar a ver monitores y quien trabaja esos días. Saber qué nuevas ideas y viajes tiene Zapa en mente y tomar algo en el pueblo o en el camping donde tantas noches de barbacoa hemos hecho es casi como volver a esos días.Ahora esos momentos, por lo menos para mi, son los menos frecuentes, pero muchas veces lo más ansiado. Una cerveza en el chill out, a la sombra de la jaima y con los tipis enfrente, acompañado de la suerte de “habitantes” que se hayan reunido ese día en el territorio Kalahari, es algo con lo que muchos de nosotros diríamos “hoy no necesito más”.Lo dicho, las anécdotas serían innumerables, (algunas para mayores de edad) pero me despido ahora, con unas ganas renovadas de veros a todos y remar, alimentadas por haber posado tanto tiempo el pensamiento en esos días.

Muchos besos a todos familia, ojalá nos reunamos pronto

Antonio Hormiga

Kalahari un lugar donde aprendí en colectivo con gente de corazón y mente abierta a disfrutar con respeto y conocimiento de la aventura en la naturaleza, aprendí a respetar y escuchar los movimientos del agua, aprendí a viajar en grupo con una vibración de equipo únicas. Un lugar donde me sentí parte de la familia desde el primer hasta el último día; donde me sentí entendido entre otras almas nómadas y libres. Un momento de mi vida al cual volvería siempre. Un refugio, un viaje tras otro, grandes amigos, gente q me cuido cuando yo era el aprendiz y confió en mi para enfrentarme a ríos con fuerza y q me enseñaron a enfrentar el miedo cogiendo bien la pala y no dejando q los malos rollos (dificultades del rio) me atraparan. Doy gracias a la vida por haber pasado esa aventura de mi vida con tan maravilloso equipo de gente. Tengo recuerdos preciosos con ustedes. Abrazos desde Japon !

Juanvi

Kalahari, lo primero que te viene a la mente es el desierto y vas y cuando llegas, ves todo menos eso….

 

Mi llegada a kalahari no fue la mejor ni la mayor de mis alegrías.

Recuerdo una fría tarde de invierno de 2004 en la playa de la Patacona, con un día…(no había uno peor en todo el invierno) ahí estábamos; David, Tere (compañeros de clase ,un tal Zapa y yo, lo primero que pensé  fue,” hoy ni de coña hacemos nada, estás que me meto yo al agua en una piragua de esas ,con el viento la lluvia y el frio que hace” ,y Zapa se fue a la furgoneta con la que venía con el material y saca unos chubasqueros rojos y negros, unos neoprenos de tirantes y unas zapatillas tipo bota para mojar,  con toda su alegría dice “venga cambiaros que vamos pa dentro ,que parece más de lo que es “,y pienso,” esto tiene que ser lo más fácil del mundo, si dice que es más de lo que parece, no será para tanto “,EN MI VIDA,LO HABIA PASADO TAN MAL ,dije esto no saldrá bien….

De ese día a pasar casi 9 años non stop, solo quien va a Venta del moro a buscar a kalahari y pasa unas horas, unos días o a veces incluso semanas, sabe el poder que tiene ese lugar.

Capaz de con poco hacer mucho.

Kalahari fue capaz de ayudarme a poder sentir la vida más allá de vivirla.

Con 17 años era un chavalote  atrevido ,con demasiada energía, la cual me ayudaron a llevarla, y además a dejarme disfrutar de ella.

 

La sensación de poder acoger a cualquier tipo de persona, con todas sus virtudes y todos sus defectos era sencillamente, increíble. Desde el primer segundo, era una sensación de pertenecer a ese lugar desde hace tiempo era una locura, fuese un chico de prácticas o alguien que venía a hacer una actividad.

“que bien se está aquí, no me iría” lo abre escuchado veces…..

 

Cuantas cosas habré aprendido…. sobre todo a tener una mente más allá de lo que es una persona ,y aprender a valorar muchas cosas, pero sobre todo a la gente.

Su gente, no hay mejor manera de decirlo, UN ESPECTÁCULO, todo Kalahariano tiene lo suyo de ahí a que sea un lugar tan especial para tantas personas, básicamente es una gran familia, cada uno es especial, una familia la cual me siento orgulloso, puesto he vivido una etapa genial y fantástica de mi vida, que espero seguir toda la vida ligado a ella, todos y cada uno de mis compañeros/as ,y de tantos que disfruté siempre pude aprender algo, y enamorado de cada uno de ellos, tengo de todos guardado un pedacito dentro de mí, desde monitores, personal de albergue, conductores….

 

Y, kalahari por supuesto es Zapa, que decir de mi mentor y referencia en la cual, siempre tuve la oportunidad de poder apoyarme en cualquier situación, fuese la que fuese.

Gracias por tenerte siempre cerca y haberme dado tanta fuerza y dotado tanta sabiduría la cual me servirá toda la vida, y ser siempre alguien en el cual poder confiar, hasta en las situaciones más extremas (cosa que siempre llevaré grabada).

Siempre por supuesto gracias a todos los que he podido compartir en algún momento una parte alegre y bonita de la vida que siempre nos llevábamos de kalahari, eso es una de sus mejores cosas, kalahari era capaz de cumplir y vivir muchos sueños, o vivir cosas que alguien nunca pensó que podría vivir.

 

Kalahari, gracias por dejarme formar parte en una gran familia

Raúl Cherpa

Aparecí por Kalahari como tantos otros, de prácticas. Nuevo en un mundo en en el que siempre había querido estar pero no conocía.

Después de unos cuantos años navegando aquí y allá creo que puedo sentirme orgulloso de pertenecer a la gran tripulación del barco de Kalahari, en el que aunque nuestro capitán Zapa de vez en cuando parezca que navega a la deriva, siempre llega a buen puerto. Y aunque naveguemos en barcos distintos, todo Kalaha sigue siendo Kalaha, y eso se nota, se nos reconoce.

Te felicito Zapa, por encima de todos tus inventos e investigaciones, tu mayor logro es Kalahari y lo que su esencia inspira.

Omar

Kalahari ha sido es y será una forma de vida, una ilusión, y la escuela de un gran maestro, Antonio Robledo “Zapa”, no es sólo un mote, el que le conoce sabe que es las más acertada definición de kalahari y su visión del mundo, desde el aprecio y respeto por la naturaleza hasta la mejor formación de guía que puedas imaginar, la mejor forma de comprobarlo es pasar unas jornadas a su lado aprendiendo y disfrutando del mejor lado del Cabriel.

Geles

La vida me dio ese regalo en aquel momento de mi vida..

Me dijeron que Zapa buscaba monitora, y allá que fui yo.

Me encontré con un mundo mágico, del que ninguno queríamos salir.

Por qué?…. Pues puedo saberlo, luego lo diré… O luego lo sabréis…

Siempre recordaré mi llegada al albergue… Alguien ha descrito muy bien como era aquel sitio…

Santi, Pumby, Julio, Guzmán, Jaime, Rober,J uanillo, Damián, Galleta…

Para mi era todo muy emocionante..

Tantas cosas que destacar… Mi capitán, que es un ser de otro planeta, jeje, Zapa!! Estoy tan agradecida, aprendí tanto…

Era un fin de semana tras otro a cual mejor. Las personas que venían a vivir una experiencia con nosotros, también se impregnaban de esa, no sé cómo llamarlo, ese clímax que se creaba cada semana.. Muchos repetían, de tal manera que se convertían en amigos. Yo lo viví con gran pasión, hasta encontré el amor (jajajajaja)

 

A cualquiera que le guste el deporte y la naturaleza puede ir a vivir una experiencia a kalahari, pero encontrará mucho más que eso.

Zapa es el anfitrión perfecto y hace de cada momento una gran aventura.

Kasper larsen

El año era 1996, yo tenía 19 años y estaba eni mi primer viaje solo por Europa. Quería escaparme de Dinamarca. Quería ir al sur, y quería a España porque había leído los recuerdos de viaje de Hans Christian Andersen y Tom Kristensen. Para mi España suponía lo contrario de Dinamarca. Un mundo lejos del frío y los sistemas rígidos. Para mí, España era el calor y la aventura, y lo quería encontrar todo. Y tuve éxito, pero no de la manera que había esperado.

Las vías del interrail me habían llevado a Valencia. No tenía idea absoluta de la ciudad o de la lengua española. Hablaba un buen inglés y un francés pobre. Y ambos no me servían de mucho.  En realidad, estaba un poco perdido. Me había robado un tipo en el tren de Madrid, pero me daba igual. Quería ver más de ese maravilloso país. Me instalé en un hostal barato, saqué un poco de dinero del banco y me lancé sin planes en la noche da Valencia. Mis pies me llevaron a la plaza de toros donde por suerte no había toros, pero algo mucho mejor. Un concierto. KETAMA ponía en letras grandes. No sabía quién era, pero ¿qué son 3 mil pesetas cuando estás de aventura? Entré y allí experimenté lo que todavía – 25 años después – es uno de los mejores conciertos de mi vida.

En la pausa iba a fumar un cigarrillo y fui a pedir fuego de un tipo con el pelo y los pantalones de hippie. Fue la segunda decisión excelente de esa noche. El tipo se hacia llamar como Zapa y después en un inglés bastante roto: “Where are you from?”.  Con él y su novia pasé el resto del concierto. Y el resto del verano. Zapa me ofreció el sofá para dormir.  Al día siguiente me prepuso ir a un pueblo con un nombre rarísimo: “Venta del Moro”.

Cuando estuvimos en las carreteras de Valencia al pueblo en su Landrover gris, viejísimo y con los frenos que funcionaban como una lotería, estábamos escuchando “Arizona Dream” de Iggy Pop, y me enamoré del paisaje, del aire increíblemente cálido, como el de un horno, y de la libertad que sentía. Por fin estaba de una aventura autentica. Zapa me dijo: “Cuando lleguemos al rio, tú de marinero”. Busqué la palabra “marinero” en un diccionario de bolsillo que siempre tenía cerca, y simplemente pensé ¿Qué es todo esto?

Por supuesto “todo esto” era una empresa de deportes de aventura que recién había empezado. Zapa había comprado un Landrover, 12 kayaks, dos cuerdas para hacer puenting y un pequeño barco de remos de plástico. En el último estuve yo durante esa tarde para hacer de “marinero”. Sacar a la gente que habían saltado de un puente romano guapísimo en el rio Gabriel. También salté yo, y nunca me olvidaré de esto, no solamente por la adrenalina, por el buen rollo que rodeaba todo.

Me sentía feliz y me quedé en aquel pueblo todo ese verano y volví para muchos más. Conocí a la madre de Zapa que se convirtió en mi madre española. Y Gemma a mi hermana. Conocí al padre Toni que tenía un sentido de humor como nadie y a todos los monitores y los amigos que realmente son lo que transforma Kalahari en algo mucho más allá de una empresa de deportes de aventura. Me quedé en el pueblo, aunque sin el castellano no hablaba con muchos. Era el extranjero mudo, el fantasma al cual los niños de la calle gritaban “Casper”. Pero ¿Para que necesitas hablar si estás feliz? Trabajaba de chófer en Land rovers medio rotos, hacía bocadillos por la mañana y cubatas por las noches y en aquel fantástico “pub” de la familia. Y encontré todo lo que buscaba. La aventura, la alegría y la amistad.

¡Feliz cumple, Kalahari!

Gemma Arnanz

Mi paso por Kalahari fue inolvidable y me cambio la vida… Unos de mis profesores como monitora, fue Zapa y posteriormente mi jefe y compañero en las actividades. Fueron unos años maravillosos, de la experiencia que tengo con Kalahari conservo  much@s amig@s, algun@s de ellos son parte de mi familia, personas con las que puedo contar, al igual que ellos conmigo.

 

A parte de la experiencia que adquirí en las actividades, Zapa me enseño como tenia que atender a las personas que venían a disfrutar de las actividades de Kalahari, algo que posteriormente me ha servido para mi trabajo.

 

Pero lo más importante de todo es que conocí a mi actual pareja ” Nando “. Durante una despedida de soltero, tuve la suerte de ser la monitora de esa actividad de Barranco acuático que me cambio la vida, Nando es mi compañero en todos los sentidos. Trabajamos juntos y se ha convertido en una pieza imprescindible en mi vida y trabajo como monitores.

Todo eso gracias a Kalahari y Zapa que confió en mi. Como siempre digo , Kalahari es la mami de moch@s de los monitores que conozco y Zapa es el papi de muchos de nosotr@s, que hemos seguido sus pasos, en este complicado mundo de trabajadores del ocio en el medio natural.

 

POR NADA EN EL MUNDO, CAMBIARÍA MI PASO POR kALAHARI, FUE UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE.

Fernando Rodrigo

En primer lugar darte la enhorabuena por esos 25 años de aventura empresario-personal-pasional que has conseguido, qué no es poco, ¡ te lo mereces !

Con respecto a mi, aparte de amigo y en cierta forma mentor, has sido siempre un modelo a seguir, ya que en mis inicios me diste la oportunidad de adentrarme en el mundo de la multiaventura que tanto nos apasiona – creo que yo nunca te defraudé y tu a mi tampoco – porque cuando dos apasionados se encuentran, todo fluye sin necesidad de palabras y los clientes lo notan.

Cómo sabes, este, nuestro mundo, es ahora un mundo complicado, antes siempre vocacional y ahora muchas veces empresarial y lleno de competencia, por lo que siempre se te valorará como ese referente pasional y quizás un poco loco que aguanta carros y carretas siempre movido por sus instintos y sus nuevas ideas, sin duda alguna, padre de la reinvención y el más puro estilo aventurero made in kalahari. De hecho, todos los que pasamos por ahí, vieja o nueva escuela, mucho o poco tiempo, se nos queda un poquito de esa sana locura tatuada en el alma.

Es por eso, que echo de menos esas expediciones con planes locos dónde cada minuto vivido cuenta como un año de esfuerzos, y dónde al volver, seguro, uno es mejor persona y un poquito más sabio. Así que sigue así, trabajando y  transmitiendo otros 25 años más para ir encadenando viajes y expediciones que nos hagan sentir “clientes” de esa naturaleza indómita y aventurera que corre por nuestras venas.

Un abrazo muy grande de tu amigo Fernando de Nómada Aventura en Montanejos.

Victor Tella

25 años de Kalahari!!! Si para mi fueron dos años de mi vida y me aportó tanto, para el resto no me lo quiero ni imaginar.
Kalahari aparentemente es una empresa pequeña y escondida en un gran lugar, capaz de llegar a muchos rincones.
Monitores, clientes, amigos, coordinadores, jefes…. es un lugar donde se concentran una gran cantidad de personas, las cuales transmiten a sus visitantes toda su experiencia.
Os doy las gracias por estar todos estos años ahí y haber podido coincidir con vosotros en un momento de mi vida.
Espero que sigáis así por muchos años, no cambiéis.

Toni Xativa

Hacia finales del año 2006, llegué a un pueblo llamado “Venta del Moro” a realizar las prácticas de empresa de un curso. Y eso lo cambió todo.

Gente, agua, pasiones, hermandad, amigos, aprendizaje, viajes, adrenalina, vivencias, lugares, rescates, alegrías, muchas risas, fiestas, expediciones, modo de vida… Y así, un sinfín de experiencias más con las que poder escribir un libro.

 

Todo esto es lo que para mí significa y significó “KALAHARI”.

Por muchos años más. Nos vemos en los ríos.