Expedición de kalahari a Albania descenso de ríos en SUP

ALBANIA EXISTE

Existen países que siempre destacan o se hacen notar y otros que se quedan escondidos, ocultos, sin hacer apenas ruido, como queriendo pasar desapercibidos en la esfera internacional. Albania es uno de ellos, solo sale en los periódicos cuando le acontece una desgracia o una tragedia. Pero para los curiosos/aventureros resulta ser una joya, pues huimos de las grandes aglomeraciones. Nuestro egoísmo enfermizo nos hace buscar destinos donde sentirnos solos, donde no tengamos que compartir escenarios con hordas de turistas y pesados sin fronteras. Si a esto le añadimos visitarlo en Noviembre, te aseguras una exclusividad envidiable. Investigando y revolviendo el cajón de los paraísos perdidos hallé, como no podía ser de otra forma, un tesoro escondido. Esa joya se llama Vjosa o el Último río salvaje de Europa, el último curso fluvial que baja sin interrupciones desde las montañas balcánicas hasta el mar adriatico. Un río sin presas ni prisas. Esto solo, ya merecía una expedición.

Llegar a Albania desde España no es fácil, no existen vuelos directos. Encontramos la manera más romántica de llegar a un lugar. Tomamos un vuelo de valencia a Bari (Italia) y de ahí agarramos un barco, que nos llevaría durante toda la noche hasta Durres (Albania). Portábamos las tablas Hinchables en mochilas, junto con el resto de material.

La expedición versaba sobre el descenso de ríos en stand up paddle en el país de los Ilirios, esta estaba compuesta por Guillermo Rabadán y Carles Pardo guías de kalahari aventuras, Fabio Beli un amigo italiano catedrático en mundología y un servidor, el que narra esta historia, Antonio Robledo Zapa.

Nada más llegar alquilamos una furgoneta y pusimos rumbo hacia el sur cerca de la frontera con Grecia. Llegamos a Butrinto, cerca de Sarande, hoy solo se conservan los restos de lo que fue la mítica ciudad griega. En la mañana hinchamos las tablas y nos metimos en el canal que une un lago costero con el mar Jónico. En él se apreciaba cierta corriente hasta llegar a su confluencia con el mar, a la izquierda teníamos la fortaleza de Ali Pachá el león de Tepelen, Un famoso déspota otomano famoso por su crueldad. En frente la isla de Corfú. El mar estaba espejo y nos invitaba a cruzar el estrecho de apenas 5 km. hasta llegar a la isla griega. Antes de tomar la decisión, nos juntamos en conclave y planteamos las consecuencias de esta decisión no prevista. Sabíamos que una tormenta vendría por la tarde y que aquello se podía convertir en un infierno, barajamos todas las posibilidades y lo sometimos a votación, por unanimidad decidimos cruzar el estrecho de Corfú a pesar de todo, “la veíamos tan cerca”. Nuestras tablas eran de río mucho más lentas que las que se utilizan en mar. Pero nos veíamos fuertes. Llegamos a la costa griega sin mucho esfuerzo. No transcurrió ni dos minutos cuando se levantó una ligera brisa y en el horizonte aparecieron unas nubes desafiantes, sin pensarlo mucho decidimos volver hacia la costa albanesa. La brisa al instante se tornó en viento y la planicie del mar se rizó, decidimos ir lo más juntos posibles, el aire convirtió el mar en olas cada vez más fuertes, empezó a salir espuma de sus cúspides y la lluvia racheada nos empujaba por el canal hacia el norte, dejamos de remar de pie y nos pusimos de rodillas. El infierno que habíamos contemplado antes de tomar la decisión de cruzar, se hizo presente, debíamos remar con el viento en contra y siempre del mismo lado. No podíamos cesar de remar, el viento, la lluvia y las olas nos empujaban hacia donde no queriamos ir, no habíamos llegado a la mitad cuando ya estamos extenuados de tanto esfuerzo, pero no podíamos descansar, la tormenta nos separó, ya no íbamos juntos, las rodillas nos dolían y nos incorporábamos para remar de pie, la superficie de nuestro cuerpo hacía de vela empujándonos malamente. No se el tiempo que nos llevó llegar a la otra orilla, pero habíamos acabado mucho más abajo de donde empezamos, nos rejuntamos y tuvimos que costear hasta llegar al canal y remontar con la corriente en contra, la noche calló y tuvimos que remar tortuosamente en la oscuridad con lluvias fuertes y  ráfagas ventosas. Fuero 6 horas sin dejar de remar ni un segundo, al final llegamos al hotel de donde habíamos partido. Las buenas gentes estaban a punto de partir en nuestra búsqueda. Aquella noche no dejo de llover torrencialmente, aquella noche dormimos bien.

Os pongo en el lugar: Albania es un país con ciertas peculiaridades que la hacen muy especial,. Los que soñamos al desplegar un mapa vemos en este país una región del mundo que bien merece una visita. Entre otras muchas cosas, Albania ha sido el único país del mundo oficialmente ateo. Hasta los 90 se consideró el país comunista más ortodoxo que existía al otro lado de telón. El dictador Enver Hoxha veía al resto de países como demasiado suaves, llegando a romper relaciones con el  resto del mundo, cerrando sus fronteras y convirtiéndose en una hermética autarquía. Obsesionado con la seguridad hizo construir más de 700.000 bunkers, hoy utilizados algunos como casas o almacenes. Tras su apertura democrática se liberó la religión. El islam y el catolicismo ortodoxo conviven armoniosamente en plena tolerancia, son innumerables los matrimonios mixtos que conviven indiferentes al credo. Los bektashis  son la religión del país, es una rama sufí del islam que permite comer cerdo y beber alcohol. El 60 % de la población es musulmana y no apreciarás velos o cualquier rasgo que identifique su pertenencia al islam. Antes de llegar esperaba encontrar un país atrasado y paupérrimo en sus formas, pero nada más equivocado. Es un país limpio y con cierto orden. También está considerado como el principal exportador de marihuana en Europa, aunque no se ve el consumo por ningún lado.

A la mañana siguiente de la intempestiva noche los caudales de los ríos habían crecido considerablemente. Repuestos de la paliza nos dirigimos a Siri kastër, un conocido manantial donde mana el agua de un agujero muy profundo con aguas de tonalidades azules y verdes mágicos debido a la zona kárstica del lugar. Nos divertimos con las tablas bajando un tramo corto, animado por un rápido sencillo, muy entretenido y bastante controlado. El lugar en sí, es muy bonito y el color de las aguas turquesas nos invitó a descenderlo varias veces. Tras esta toma de contacto con las aguas bravas nos dirigimos hacia Permet, la noche se nos hecho encima y antes de llegar en la carretera pudimos apreciar el río pletórico, desbordado exageradamente. La promesa de encontrarnos ante un río asequible se tradujo en relativa preocupación.

Tras un copioso desayuno contactamos con Roberto un guía de rafting que no entendía muy bien eso de descender el río en una tabla de pie. Solamente necesitábamos que nos señalara el embarque y el desembarque del tramo. Al principio desconfió, pero enseguida se dio cuenta que éramos gentes del río, colegas. El caudal había descendido considerablemente y a la luz del día los demonios desaparecieron. Nos advirtió de los numerosos drosages (cuevas subacuáticas peligrosas) que había en sus lados, debido a las formaciones rocosas tipo viseras. Fabio nos haría el trasbordo y Roberto se animó a acompañarlo, de hecho se le vio disfrutar con nuestro descenso. El corporativismo entre gancheros es inevitable. El vjosa es un grado 3º en la dificultad de las aguas bravas, su cauce ofrecía variadas líneas/caminos de navegación nos resultó agradable su descenso, Sentí una sensación especial, saber que esas aguas que surcábamos, no presentaban ninguna obstrucción humana hasta su encuentro con el mar, algo inédito en la vieja Europa.

Dejamos atrás el Vjosa, pero antes acudimos  a unas termas naturales donde había que pasar por un puente otomano precioso, allí  nos encontramos con unas piscinas desiertas donde pudimos relajarnos placenteramente a pesar del olor azufre. Tras ello nos dirigimos a nuestro otro gran objetivo, el cañón de Osumi. Este río solo se puede descender en deshielo, pero las lluvias otoñales nos dieron la posibilidad, fueron 9 km. de blancas paredes de roca. Una raja en el paisaje escavada a través de más de 3 millones de años. Podría gastar adjetivos en su descripción, pero sin duda alguna se quedaría corto. Esta vez nos metimos los 4, aunque el día no era excesivamente frio, allá abajo el calor era más bien escaso, las profundas paredes albergaban angostos pasillos de mas de treinta metros con una separación entre ellas, de no más de metro y medio de anchura, de vez en cuando altas cascadas arrojaban aguas al cañón formando cortinas de agua fantásticas que simulaban velos de novias y colas de caballos gigantescos. El descenso no entrañaba mucha dificultad técnica a priori, pero era engañosa, pues el agua chocaba directamente contra las paredes desnudas de roca viva, formando colchones de agua seguidas de una contracorriente pronunciada. Había que atacarles al inicio con decisión y casi siempre nos arrastraba contra las paredes sospechosas de estar drossadas. De hecho una me desplazó tirándome y empujándome contra la pared, al ver que tardaba en salir, abrí los ojos y lo vi todo oscuro, menos mal que apenas fueron unos segundos, patalee y emergí rápidamente. Gaetano el chico que nos acompañaba en el transbordo nos dijo que en primavera las aguas son cristalinas, un buen motivo para volver.

Acabose nuestro periplo por los ríos de Albania y pusimos rumbo de regreso hacia Tirana, donde nos esperaba el último día. Nos propusimos darnos un buen homenaje en la capital y después de bien cenar, decidimos echarnos unas copas por la ciudad y se quedó en eso, decisión, por que curiosamente no nos dejaron entrar en los locales de fiesta. No sé, nos vieron pintas raras, nos lo tomamos a risa. Bueno, es lo que tiene salir de un  comunismo férreo, a veces salen disparados hacia el lado contrario.

Por la mañana marchamos a Durrés, donde debíamos dejar el coche y tomar por la noche el barco que nos trasportaba a Bari y de ahí vuelo a Valencia. A nuestra llegada nos enteramos  de que esa misma noche tembló la tierra fuertemente en Albania, había sufrido el mayor terremoto de los últimos tiempos 6,4 en la escala richter, con epicentro en Durrés. Albania nos recordó que existe, y que nosotros existimos solo porque algo o alguien nos deja existir.

Antonio Robledo ZAPA

english

ALBANIA EXISTS
There are countries that always stand out or make themselves known and others that remain hidden, hidden, making little noise, as if wanting to go unnoticed in the international sphere. Albania is one of them, it only appears in the newspapers when misfortune or tragedy strikes. But for the curious / adventurers it turns out to be a gem, as we flee from the large crowds. Our sickly selfishness makes us look for destinations where we feel lonely, where we don’t have to share scenarios with hordes of tourists and heavy without borders. If we add to this visit in November, you ensure an enviable exclusivity. Investigating and rummaging through the drawer of lost paradises I found, how could it be otherwise, a hidden treasure. That gem is called Vjosa or the Last Wild River in Europe, the last watercourse that descends uninterrupted from the Balkan Mountains to the Adriatic Sea. A river without prey or rush. This alone, already deserved an expedition.
Getting to Albania from Spain is not easy, there are no direct flights. We find the most romantic way to get to a place. We took a flight from Valencia to Bari (Italy) and from there we took a boat, which would take us all night to Durres (Albania). We carried the Inflatable boards in backpacks, along with the rest of the material.
The expedition was about the descent of rivers in stand up paddle in the country of the Ilirios, this was made up of Guillermo Rabadán and Carles Pardo guides of kalahari adventures, Fabio Beli an Italian friend professor in worldology and a server, who tells this story , Antonio Robledo Zapa.
Upon arrival we hired a van and headed south near the Greek border. We arrived at Butrinto, near Sarande, today only the remains of what was the mythical Greek city are preserved. In the morning we inflated the boards and got into the channel that connects a coastal lake with the Ionian Sea. In it a certain current was appreciated until reaching its confluence with the sea, on the left we had the fortress of Ali Pachá the lion of Tepelen, A famous Ottoman despot famous for his cruelty. In front the island of Corfu. The sea was mirrored and invited us to cross the strait of just 5 km. until you reach the Greek island. Before making the decision, we meet in conclave and consider the consequences of this unplanned decision. We knew that a storm would come in the afternoon and that this could turn into hell, we considered all the possibilities and put it to the vote, unanimously we decided to cross the Corfu strait despite everything, “we saw it so close”. Our boards were much slower river than those used at sea. But we looked strong. We reached the Greek coast without much effort. Not even two minutes passed when a light breeze rose and challenging clouds appeared on the horizon, without much thought we decided to return to the Albanian coast. The breeze instantly turned into a wind and the sea plain curled, we decided to go as close as possible, the air turned the sea into stronger and stronger waves, foam began to come out of its cusps and the gusty rain pushed us through the channel north, we stopped paddling standing up and got down on our knees. The hell that we had contemplated before making the decision to cross, was present, we had to row with the wind against us and always on the same side. We could not stop rowing, the wind, the rain and the waves pushed us to where we did not want to go, we had not reached the middle when we are already exhausted from so much effort, but we could not rest, the storm separated us, we were no longer together , our knees ached and we got up to stand up paddling, the surface of our body was like a sail pushing us badly. I don’t know how long it took us to get to the other shore, but we had finished much lower than where we started, we got together and we had to pay until we reached the canal and traced with the current against it, the night fell silent and we had to row tortuously in the dark with heavy rain and windy gusts. It was 6 hours without stopping paddling for a second, in the end we arrived at the hotel where we had started. The good people were about to set out on our quest. That night it didn’t stop pouring rain, that night we slept well.
I put you in the place: Albania is a country with certain peculiarities that make it very special. Those of us who dream of displaying a map see in this country a region of the world that is well worth a visit. Among many other things, Albania has been the only officially atheistic country in the world. Until the 90s it was considered the most orthodox communist country that existed on the other side of the curtain. The dictator Enver Hoxha saw the rest of the countries as too soft, breaking relations with the rest of the world, closing their borders and becoming a hermetic autarchy. Obsessed with security, he built more than 700,000 bunkers, some of which are used today as houses or warehouses. After its democratic opening, religion was released. Islam and Orthodox Catholicism coexist harmoniously in full tolerance, innumerable mixed marriages coexist indifferent to the creed. Bektashis are the country’s religion, it is a Sufi branch of Islam that allows you to eat pork and drink alcohol. 60% of the population is Muslim and you will not appreciate veils or any trait that identifies their belonging to Islam. Before arriving I expected to find a country that was backward and very poor in its forms, but nothing was wrong. It is a clean and orderly country. It is also considered the main exporter of marijuana in Europe, although consumption is not seen anywhere.
The morning after the untimely night the river flows had grown considerably. Spare parts of the beating we head to Siri kastër, a well-known spring where water flows from a very deep hole with waters of magical blue and green tones due to the karst area of ​​the place. We had fun with the boards going down a short section, animated by a fast simple, very entertaining and quite controlled. The place itself is very beautiful and the color of the turquoise waters invited us to descend it several times. After making contact with the whitewater, we headed towards Permet, the night came over us and before arriving on the road we could see the plethoric river, which was overflowing. The promise of meeting an affordable river translated into relative concern.
After a hearty breakfast we contacted Roberto a rafting guide who did not understand very well that of descending the river on a standing board. We just needed him to point us to the boarding and disembarking of the section. At first he was suspicious, but he soon realized that we were people from the river, colleagues. The flow had dropped considerably and in the daylight the demons disappeared. He warned us of the numerous drosages (dangerous underwater caves) on its sides, due to the visor-like rock formations. Fabio would transfer us and Roberto was encouraged to accompany him, in fact he was seen enjoying our descent. Corporatism between hookers is inevitable. The vjosa is a grade 3º in the difficulty of whitewater, its channel offered various lines / navigation paths, it was pleasant for us to descend, I felt a special sensation, knowing that those waters that we crossed, did not present any human obstruction until their encounter with the sea, something unprecedented in old Europe.
We left the Vjosa behind, but before we went to some natural hot springs where you had to go over a beautiful Ottoman bridge, there we found some deserted pools where we could relax pleasantly despite the sulfur smell. After that we head to our other great objective, the Osumi canyon. This river can only be descended in thaw, but the autumn rains gave us the possibility, they were 9 km. of white rock walls. A slit in the landscape dug through more than 3 million years. You could spend adjectives on your description, but it would certainly come up short. This time the 4 of us went in, although the day was not excessively cold, down there the heat was rather scarce, the deep walls housed narrow corridors of more than thirty meters with a separation between them, not more than a meter and a half wide Occasionally tall waterfalls threw water into the canyon forming fantastic curtains of water that simulated bridal veils and gigantic ponytails. The descent did not entail much technical difficulty a priori, but it was deceptive, as the water collided directly against the bare walls of live rock, forming mattresses of water followed by a pronounced countercurrent. They had to be attacked at first with decision and almost always dragged us against the walls suspected of being drossadas. In fact one displaced me by throwing me and pushing me against the wall, when I saw that it was taking me out, I opened my eyes and saw everything dark, thank goodness it was only a few seconds, I kicked and emerged quickly. Gaetano the boy who accompanied us on the transfer told us that in spring the waters are crystal clear, a good reason to return.
Our journey through the rivers of Albania ended and we headed back to Tirana, where the last day awaited us. We decided to give ourselves a good tribute in the capital and after having a good dinner, we decided to have a few drinks around the city and he stayed in it, decision, because curiously they did not let us enter the party venues. I don’t know, they saw weird pints, we laughed at it. Well, it is what it takes to get out of iron communism, sometimes they are thrown to the opposite side.

In the morning we went to Durrés, where we had to leave the car and take the boat that transported us to Bari at night and from there we flew to Valencia. Upon our arrival we learned that the same night the earth shook strongly in Albania, it had suffered the largest earthquake in recent times 6.4 on the Richter scale, with an epicenter in Durrés. Albania reminded us that it exists, and that we exist only because something or someone lets us exist.
Antonio Robledo ZAPA

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