Bebiendo del río

Llevo 25 años viviendo del río y solo he consumido el agua que he bebido, unas veces bebiendo por sed y otras bebiendo sin querer. He puesto siempre el mayor de los respetos en mi hacer, sin tener que renunciar a una forma libre de vida. Los que han seguido mis pasos así lo han hecho como yo anteriormente seguí a otros. El agua de los ríos es para beberla, mantener el ecosistema, regar los campos y la producción eléctrica. Aunque esto último es lo que más rompe el equilibrio, pues en una supuesta energía verde realizan auténticas barbaridades, como sueltas indiscriminadas de agua fuera de los ciclos naturales, cortes de caudales, desvíos de cursos y otras muchas salvajadas. Siempre amparadas por esas concesiones intocables, de origen divino. ¿Hasta cuando el oligopolio de las eléctricas puede campar a sus anchas? Muchas veces se nos olvida la trascendencia de los ríos y dejamos que poderosos grupos decidan por nosotros. Es de una ignorancia supina el no considerar la importancia que tiene los ríos en nuestras vidas y en las de nuestros hijos. Si no cuidamos las venas de la tierra, estamos expuestos a trombosis e ictus en nuestra propia subsistencia como especie. Escuchemos a los ríos que de vez en cuando claman venganza arrasando todo a su paso en busca de su novia la mar.

Antonio Robledo  ZAPA

Foto. Río Cabriel paso del Purgatorio

 

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