Marruecos inspira misterio y hospitalidad en las mismas proporciones. ¿Cómo un país tan cercano puede trasladarnos tan lejos? Son muchos años dando a conocer este indómito territorio, donde nos reciben cada vez mejor, donde nos enseñan esas pequeñas cosas que antaño poseíamos y hoy tenemos olvidadas. Marruecos huele a 41 especias, a respeto a la sabiduría de los más mayores. Marruecos huele a mares encontrados, a plantas de kifi tamborileadas. Un mar nos divide y otro mar de dunas nos acoge  y envuelve en anhelos de poesía andalusí, de nostalgias de un pasado común e historias de sierras morenas y yerbas buenas. Pero, Marruecos también son brisas y risas. Un antídoto para la soledad. Cafés que miran al frente, mieles en forma de cuernos de gacela, miradas furtivas y abrazos de azahar. Nadie pasa indiferente al otro lado del estrecho, porque nadie olvida sus contrastes. Nosotros volvemos y tú si vienes volverás, porque Marruecos fideliza el sentimiento. Del 31 de agosto al 8 de septiembre ahí estaremos y tú si lo deseas también.

Hace algo más de dos años, sentado en mi lugar favorito, recibí un mensaje por el facebook, comentándome la posibilidad de descender el río Gambia en stand up paddle – SUP.

Consistía en montar una expedición bajo mi dirección técnica como especialista en ríos, viajes y expediciones. Aquella misma noche no pude dormir pensando en ello.