Dejémoslo bien claro, no vendemos riesgo, vendemos aventura y como su propio nombre indica es una acción o un deporte de resultado incierto. Mostramos la naturaleza sin domesticar, tal y como es. Para ello nos servimos de embarcaciones, arneses o cuerdas. Si alguien pretende que le garanticemos la seguridad total, le respondemos: Que simplemente eso no existe en ninguna faceta de la vida, ¿cómo la vamos a ofrecer nosotros?. Las actividades o aventuras que ofrecen las empresas de turismo activo, y que algunos por darle enjundia les llaman malamente deportes de riesgo, (como si los otros deportes carecieran de riesgo alguno). Un simple partido de fútbol de solteros contra casados genera diez veces más de lesiones que nuestros deportes de aventura. Recientemente ha habido un fallecido practicando rafting en Montanejos (río Mijares, Castellón) los medios de comunicación se han encargado de difundirlo como si nunca hubiera habido un fallecido practicando deporte.  Al parecer el pobre hombre murió de un ataque cardíaco, algo imposible de detectar previamente. A cualquiera que trabajamos en este maravilloso oficio de guía nos podría haber pasado, aun teniendo la mayor experiencia y conocimientos sobre el medio, nadie queda exento de un incidente de tal calibre. Esos mismos medios de comunicación no resaltan la cantidad de fallecidos, por diferentes causas, que producen los deportes convencionales. En comparación con los deportes de aventura no hay parangón. El guía  es el primero en extremar el cuidado de sus clientes, sin eximirse de la dificultad que ofrece el paso o el lugar en sí.  Los consumidores de estos deportes son conscientes de que también deben de poner la atención sobre lo que están haciendo y actuar en precaución, porque saben que hay un factor que no depende del guía, ni de las herramientas que utiliza, sino de la propia naturaleza cambiante y caprichosa. Por eso y porque las estadísticas nos lo confirman practicar deportes de aventura es menos lesivo que el fútbol.” Con todos nuestros respetos al fútbol y sus practicantes”.

 

Antes de comprar una actividad de riesgo o de aventuras deberías conocer lo que vas a contratar. ¿Estas seguro de que la compañía es fiable de verdad?, ¿Te van a otorgar un guía con los conocimientos suficientes?, ¿Está titulado y que título tiene?, ¿Conoce el terreno?, ¿Qué experiencia tiene?, ¿Está asegurado?, ¿El material está homologado?, ¿Cuál es su curriculum?. Todas estas cosas deberían contemplarse y antes de contratar una empresa deberíamos contratar antes al guía. Las empresas por muchos años que lleven no son garantía de que sus trabajadores son los ideales. No son las empresas las responsables, son los guías en los que recae la responsabilidad y los que físicamente y materialmente te llevaran a esa aventura que has contratado.

Un conocido empresario del marketing denunció en un encuentro de empresarios del sector, la falta de profesionalidad de las personas que imparten este trabajo. L os empresarios del turismo activo se sintieron ofendidos y falto tiempo para señalar que en sus empresas eso no ocurría. Quizás alguna empresa tuviera razón pero la mayoría cargaban sobre sus guías el peso de los precios bajos y una mala remuneración. No voy a decir que la culpa siempre es de los empresarios sin escrúpulos también los guías se infravaloraban al aceptar condiciones vergonzosas. Sueldo bajos, muchas horas y sin contrato. Son algunas de las denigrantes condiciones de trabajo a las que son sometidos y aceptados. Esto no incentiva al guía a seguir formándose o seguir aprendiendo y creciendo como profesional. Una vez escuché a un guía decir  – De todas formas se va a cobrar lo mismo hayas subido el k-2 o el monte de tu pueblo.

Cada vez más se suele utilizar gente en prácticas para la realización de actividades, los conocidos como becarios, a veces delegando responsabilidades de guía sin estar formados o preparados.  Mano de obra barata que no se queja, ni plantea problemas a la empresa y que generan pingües beneficios.

Pero ya puestos a cargar tintas, también lo hago con el consumidor de estas actividades de aventura. La mayoría de los usuarios buscan el precio más bajo. Él que más te ofrece por menos dinero. Gran error, esto inevitablemente te lleva a un mal servicio o a una actividad mediocre y otras veces a un peligro evidente. Las webs de las empresas no son una garantía de veracidad, suelen mentir bastante y engañar con imágenes de otros lugares o de archivos comprados.  El cliente no es consciente que está contratando actividades de riesgo y que mucho de ese peligro se evitaría con un guía formado y experimentado.  Buscar la oferta implica que no vas a tener a los más profesionales a tu lado y lo que podría  ser una experiencia fabulosa se puede convertir en desagradable y otras “las menos afortunadamente” en tragedias. ¡Ten cuidado! En el turismo activo Lo barato sale caro.

Zapa guía de aventuras